Destejiendo el arcoíris: ciencia, ilusión y el deseo de asombro

DestacadoRichard Dawkins

La ciencia también puede ser poética, no en un sentido metafórico ni místico, sino en la maravilla que significa la evolución del universo, de la cual somos espectadores y protagonistas casuales.

Richard Dawkins expone cómo la naturaleza evidencia un proceso que se ha ido depurando por millones de años, para desarrollar órganos complejos que aseguren la continuidad de una especie. Conocer el universo va más allá de la misión de encontrar vida en otro lugar del universo; se trata de hallar pistas que permitan comprender cómo surgieron y se han desarrollado las galaxias, las estrellas, los planetas y la vida.

“La decadencia de las religiones occidentales tradicionales ha creado un vacío que parece estar siendo ocupado no por la ciencia, con su visión más clarividente y grandiosa del cosmos, sino por lo paranormal y la astrología”

No es un libro fácil de digerir si en la mente del lector hay dogmas irrefutables o ideas religiosas que no admiten el disenso. Es un reto para cualquier persona, pues refuta conceptos convertidos en verdades a través de la intensa difusión en los medios de comunicación y las redes sociales, por lo que también representa un reto a nuestras convicciones y creencias populares. Por momentos la lectura resulta espesa debido a las explicaciones científicas, pero, una vez has comprendido los conceptos, se facilitará con el pasar de las páginas.

Richard Dawkins
Reseña del libro de Richard Dawkins, biólogo inglés ampliamente reconocido por su defensa de la ciencia ante la superstición y la religión.

Destejiendo el arco iris: Ciencia, ilusión y el deseo de asombro por Richard Dawkins

Calificación en Goodreads: 4 de 5 estrellas

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El reino de los datos, ¿democracia en peligro?

Yair Leonardo Vera

La privacidad es un derecho fundamental en plena era informática. Usuarios de redes sociales, teléfonos inteligentes, dispositivos móviles y electrodomésticos conectados a internet aún no logran comprender los alcances de este derecho, relacionados con el control de la información de una persona al estar conectada y los datos que intercambia mientras navega.

Empresas como Facebook aseguran que la recolección de datos sirve para optimizar su servicio y beneficiar a sus usuarios; además, afirman que los datos recabados no son usados por terceras personas y que respeta la privacidad del contenido de llamadas y mensajes.

Los datos son el elemento básico en la economía digital. Recolectan información útil sobre el tráfico en tiempo real, que alimentan los mapas de navegación de aplicaciones como Google Maps, Waze o Uber. Muchas estrategias de marketing se valen de los datos para diseñar campañas enfocadas en un grupo específico (promociones y planes de fidelización), mejorar la experiencia del usuario en las tiendas y librar de preocupaciones adicionales a un cliente.

No obstante los beneficios, tampoco hay que ignorar los peligros del mal uso de los datos de millones de personas. El escándalo que involucra a Facebook y Cambridge Analytica, donde la información de más de 50.000 cuentas fue usada para manipular las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, abre un debate sobre los métodos de recolección y el uso de la información recopilada.

Cambridge Analytica
“Usar datos para cambiar el comportamiento de las audiencias”, según aparece en la página web de Cambridge Analytica.

Un cerebro manipulable

Conocer cómo piensa un grupo humano permite anticipar cómo reaccionarán ante un estímulo. Como ratas de laboratorio, Facebook expone las personas a cierto tipo de información para examinar sus reacciones.

El estudio del comportamiento del cerebro frente a la información no es precisamente un invento de Cambridge Analytica ni de Mark Zuckerberg. John Jost, profesor de psicología y política en NYU, ha estudiado la psicología política en más de 12 países con cerca de 22.618 casos. Jost ha encontrado que los liberales tienen un pensamiento más crítico, mientras que las personas conservadoras son menos reflexivas en su pensamiento (especialmente cuando la información coincide con sus propias ideas). La ideología no hace más inteligente a una persona; tan sólo hay diferentes maneras de procesar la información, lo que involucra las fuentes de dónde las personas se informan.

Un análisis de Buzzfeed encontró que las páginas de contenido conservador tienen tres veces mayor tráfico que las liberales al publicar un contenido falso o engañoso en redes sociales. Cabe aclarar que las “fake news” no son una invención exclusiva de los conservadores.

“La ideología no hace más inteligente a una persona; tan sólo hay diferentes maneras de procesar la información”

Las redes sociales están contribuyendo a la polarización, debido a que aíslan a las personas de puntos de vista opuestos, favoreciendo un clima de histeria e hiperreactivo (casi cómplices ocasionales), donde la razón y el conocimiento están ausentes. Tan sólo importa agarrar la ola del tema del día, publicar el video viral, sumarse al linchamiento mediático, repudiar las diferencias y unirse a la turba medieval que disfruta de los juicios de ordalía y la quema de brujas en sus teléfonos inteligentes.

Los cambios en el ecosistema de los canales de comunicación también involucran a los servicios de mensajería instantánea (texto, voz y videollamadas), siembran dudas sobre la vulnerabilidad de las sociedades democráticas modernas y las limitaciones del público para contener y comprender el tsunami informativo en el que naufragan el análisis y la información en contexto.

¿La libertad de expresión necesita un límite?

La filosofía de Reddit (agregador de noticias en el que los contenidos son publicados y promocionados por los usuarios) es promover conversaciones abiertas y honestas – ¿un ágora digital ideal? -, el ecosistema digital apropiado para las mentes que gustan de conspiraciones y el posterior delirio de persecución, en el que el asomo de duda o escepticismo es visto como una señal de complicidad de las “élites que nos dominan en secreto”.

Una de las problemáticas que enfrenta Reddit es la desinformación, la promoción del racismo, la normalización del acoso sexual y la legitimación del acoso digital por parte de aquellos valientes que usan el teclado como cómoda trinchera. Steve Huffmann, fundador y CEO de Reddit, lidera una cruzada para la necesaria desintoxicación de internet. La libertad de expresión admite que cualquier persona exprese sus ideas (así éstas sean mentiras o débiles suposiciones). La responsabilidad del ciudadano responsable está en restarles protagonismo, no alimentar esa necesidad de figurar sin razón, enfrentar el acoso, crear conciencia sobre los delitos en los que se incurre (injuria, calumnia o difamación) y la constante educación de las personas. Una tarea inconmensurable.

Ante la crisis de credibilidad

Formamos parte de una red virtual de la que difícilmente podemos desprendernos. De nada valdría la pena volver al telégrafo o las interminables filas en los bancos si tenemos la tecnología en el bolsillo. Es clave desarrollar un sentido crítico ante las publicaciones en las redes sociales, preguntarse sobre su autenticidad y evitar la tentación de unirse a la horda cuando hay un ambiente cargado de odio.

Regular la información publicada en las redes sociales es otro elemento clave, pues los usuarios también son responsables de los contenidos y las implicaciones de saber qué tipo de información quiere que el mundo conozca de usted (aún cruzo los dedos para que nadie publique aquellas fotos cuando disimulaba el acné con una incipiente barba y actitud hosca). No está mal reconocer la adicción al mundo digital y emprender una desintoxicación digital como un ejercicio crítico sobre cómo interactuamos con el mundo a través de las redes sociales, la información que las empresas recopilan sobre nosotros y cómo propiciamos esta situación.

La regulación aparece en el escenario. Personajes notables como Tim Cook (CEO de Apple) y Virginia Rometty (presidenta de IBM) están a favor del manejo responsable de los datos y el dominio de la información por parte de los usuarios, mientras que Brian Acton (creador de WhatsApp) y Elon Musk (CEO de Tesla) fueron más allá al encabezar una campaña llamada #DeleteFacebook; Tesla y Space X cerraron sus páginas en la red social.

Trino al que Elon Musk respondió con cierto sarcasmo:

Resulta alarmante qué tipo de información pueden recolectar y qué uso se hará de los datos. Un caso que enciende las alarmas es la intención de Facebook para recopilar información médica en varios hospitales de Estados Unidos para apoyar un supuesto proyecto de desarrollo. Otro caso que confirma las sospechas de muchos escépticos es el algoritmo que establece cuándo una persona es más peligrosa al manejar, datos que determinan la tarifa del seguro basados en detalles tan -supuestamente- insignificantes como el orden en las fotos y cómo acuerda una cita (no es lo mismo decir “el domingo en la noche”, que fijar hora y lugar).

Frente a este panorama vale preguntar:

  • ¿Los pacientes saben que los datos de su historial médico serán compartidos?
  • Dado el antecedente de Cambridge Analytica, ¿qué garantía tienen las personas que sus datos no serán usados por compañías interesadas en ahorrarse el dinero de una investigación?
  • ¿Dónde es posible ver los avances de las investigaciones?
Las empresas están en el deber de publicar una política de uso de datos fácil de comprender, pues muchos de los términos y condiciones resultan ser un extensísimo documento colmado de tecnicismos legales y adaptados a cada legislación local, cuya lectura podría tomar casi ocho horas, como lo demuestra este video sobre los Términos y condiciones de Kindle Amazon: 

También es importante abrir el debate sobre la ética en la recolección y el tratamiento de datos, para evitar la satanización de la información que podría ayudar a prevenir accidentes, automatizar tareas y mejorar la calidad de vida de las personas, desafío que involucra a todas las personas (conectadas o no).


La seguridad de los datos comienza por nosotros

Estos tutoriales de la Fundación Karisma muestran cómo mejorar la configuración de seguridad en el perfil de Facebook:

Versión móvil:


Versión escritorio:



Alivio laboral

yair vera

yair vera

Un verdadero alivio laboral significa la decisión del Tribunal de Cundinamarca sobre la situación de aquellas personas que trabajan en aquella terrible práctica de contratación denominada Prestación de Servicios, una trampa escudada en los resquicios de una ley creada para dinamizar y flexibilizar las plazas -en teoría- temporales.

La iniciativa, liderada por Angélica Lozano, busca que los trabajadores en esta modalidad no tengan obligatoriamente que hacer los pagos asociados a seguridad social para cobrar un mes que han trabajado.

El artículo 135 del Plan de Desarrollo (ley 1753 de 2015) determina que es responsabilidad de las empresas (públicas o privadas) descontar las prestaciones del mes vencido, para evitar retrasos en la contratación y exponer a los contratistas a rebuscar un dinero con el que muchos no cuentan. Este artículo no ha sido reglamentado, excusa de las empresas para no aplicarlo.

La contratación, todo un camello

La ilusión de comenzar a trabajar contrasta con el calvario que enfrenta el contratista: para firmar un contrato o cobrar un mes laborado debe presentar el comprobante de pago de seguridad social (salud, pensión y riesgos laborales). Adicionalmente, debe pasar por el agobiante proceso de completar mensualmente formularios, interminables informes, declaraciones y enfrentar la arrogancia del funcionario empoderado que, en un repentino destello de productividad, decide crear un nuevo trámite o acogerse a los términos legales, entre los cuales nunca estará la eficiencia ni la eliminación de procesos repetitivos mediante la tecnología (alguna vez me rechazaron una cuenta de cobro porque la planilla no tenía el sello del banco, cuando esos pagos se realizan por medios digitales ¡PLOP!).

Las Órdenes de Prestación de Servicios (OPS) terminaron degradando las condiciones laborales y la calidad de vida de los trabajadores, promoviendo un tipo de informalidad laboral escudada en un gazapo legal.

Las Universidades evidencian la precarización laboral de profesores y también de los trabajadores, caso que conozco por experiencia propia. Los profesores de cátedra se denominan jornaleros con posgrado, mientras los centros educativos se preocupan más por cumplir con los requisitos del Ministerio de Educación para lograr la Acreditación Institucional, sin que mejore la calidad ofrecida a los clientes (alumnos que creen en la ilusión del diploma como trampolín social y económico).

Durante cinco años como trabajador de una universidad debía cumplir un horario, a falta de un manual de funciones tenía dos (de modo que cumplía las funciones de dos trabajadores por un sueldo), durante las visitas de pares académicos o personajes del Ministerio de Educación debía soportar el agite en los días previos para disimular la mediocridad institucional (montar un escenario falaz ante la autoridad nacional, lo que significaba mayor carga laboral), atender los llamados de atención sobre trabajar en jeans o tenis, y ver cómo los OPS éramos tratados como trabajadores de segundo nivel, sin vacaciones, cesantías, primas legales, bonos empresariales ni eventos institucionales. Durante ese lustro fui engañado con la promesa que, si cumplía con el horario laboral establecido, sería considerado seriamente para ser incluido en la planta de profesionales de la universidad. Estaba tan domesticado con esa falacia, que no importaba ir hasta Cajicá (donde queda una de las sedes de dicho centro educativo) y gastar cerca de tres horas diarias en desplazamientos.

El empleado quemado

Estas situaciones generan el síndrome el empleado quemado, caracterizado por la desmotivación del trabajador, reflejada en la baja productividad, la alta rotación de trabajadores y la pérdida de talento y conocimiento. Cuando una persona no explota todo su potencial, la culpa recae en la empresa y el ambiente tóxico fundamentado en la incertidumbre y la resistencia al cambio, evidente en la frase “aquí siempre lo hemos hecho así”.

En estas condiciones es difícil desarrollar un proyecto de vida a mediano plazo, pues predominan la inestabilidad y la incertidumbre, especialmente en época de elecciones, cuando su trabajo depende de un político, no de su talento ni responsabilidad, pues este tipo de contrataciones van en contravía de los principios de equidad, transparencia y mérito al seleccionar las personas. Ojalá sea respetada y acatada la decisión del Tribunal de Cundinamarca y que no aparezca algún creativo en las oficinas jurídicas para burlar la ley e irrespetar los derechos de los trabajadores.

Murtaza Messi

La imagen es conmovedora: un niño viste una bolsa plástica a manera de camiseta de fútbol y, sobre ésta, dibujados el número diez y la palabra Messi. En un ambiente hostil, una zona en permanente guerra religiosa y a pesar del frío este niño sólo piensa en imitar los regates del pequeño gran Lionel, admirado en Barcelona e incomprendido en Argentina. 

La “aldea global” de McLuhan es una realidad: estamos interconectados, pero, a la vez, sumergidos en mundos hechos a nuestra medida. Los críticos habituales (pasajeros de la vida que opinan de todo mientras los demás viven despreocupadamente) menosprecian a quienes vibran con un partido Barcelona Vs. Real Madrid con argumentos que evidencian su desconocimiento sobre la importancia de la información, los medios digitales de comunicación y el poder informativo de las redes sociales. 
Murtaza Ahmadi juega fútbol en una zona de Afganistán con una fuerte presencia de los Talibanes, quienes poco admiten que las personas se diviertan si no es mediante la obediencia de los preceptos del Corán y la particular interpretación de los Mulás en las madrazas, única manera en que los niños pueden acceder a una educación –así sea mediada por la religión y ese universo de supersticiones y prejuicios que la caracterizan-; mientras que las niñas son amenazadas –cuando no asesinadas– al defender su derecho humano a la educación. Este sombrío panorama poco le preocupa a Murtaza, quien juega sin importar el clima ni que sus botas de caucho dificulten un regate pícaro. Afortunadamente sus piernas están protegidas hasta las rodillas. 


Mientras el pequeño luce orgulloso su improvisada camiseta, elaborada por su hermano mayor, quien personalizó aquella bolsa plástica con un marcador, alguien le toma desprevenidamente una foto con un teléfono y la comparte en Instagram, aquella red social en la que jugamos a ser fotógrafos de lo cotidiano. Luego la imagen se vuelve viral (Santo Grial que mide la efectividad del mensaje, sin importar su credibilidad) y comienza la búsqueda de aquél pequeño, quien seguramente seguirá tratando de imitar a su ídolo.

El fútbol (y el deporte en general) es el elemento que mejor demuestra el poder de la comunicación, pues concita el interés de miles de millones de personas (1.013 millones de personas vieron la final del Mundial de Brasil). La Copa (1999) cuenta una historia similar a la de Murtaza. Su protagonista es un pequeño monje tibetano exiliado en India, cuyo ídolo era Ronaldo, de modo que él mismo decide hacerse su propia camiseta con el nombre de su ídolo para exhibirla en la final del Mundial de Francia 1998.

Otros esgrimen que la globalización es un proceso que afecta las identidades locales ante el poder de los medios de comunicación, quienes imponen una visión única del mundo, en la que el exhibicionismo y la provocación son elementos primordiales que aseguran el éxito sin tener algún talento. Aparecen monstruosos casos de sincretismo cultural, donde las identidades culturales locales se adaptan a los gustos extranjeros, especialmente turistas con mucho dinero; sin embargo, muchos diseñadores apelan al uso de elementos indígenas para dar un toque multicultural a sus creaciones.
A pesar de su amplia aceptación, las redes sociales reflejan la paradoja narcisista actual: necesitamos con desesperación la aprobación de los demás mediante un “me gusta” para sentirnos parte del mundo. 
Una foto publicada por Pato Aparato (@patopaolo) el 9 de Feb de 2016 a la(s) 4:05 PST

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Únicamente son exhibidos momentos de felicidad, ignorando que la tristeza y la adversidad también forman parte de esta aventura llamada vida. La fuerza transformadora de Internet se ha diluido en un mar de egolatría y egoísmo, sólo escuchamos nuestra propia voz y vemos nuestro reflejo en las demás personas, ignorando el poder transformador que otorga el hecho de abrir la mente a nuevas y diferentes maneras de ver y percibir el mundo a través de un computador.
Murtaza seguirá jugando fútbol sin que importen los “me gusta” o los “hashtag” que puedan aparecer y estas letras serán bits es un servidor. El mundo digital nos devora.

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Ziggy vuelve a ser polvo de estrellas

David Robert Jones. ¿Qué más podría decir de él? No voy a dedicar este texto a hacer suposiciones que irrespeten el duelo y la discreción que demandan el propio David Bowie y sus familiares. Su ausencia era algo a lo que sus admiradores estábamos acostumbrados, pues tras varios años de silencio aparecía un proyecto que nos dejaba atónitos.

Al menos no hizo de su muerte un espectáculo superfluo que llegara a terrenos de lo grotesco (como aquél ataúd dorado de Michael Jackson). Se despidió con sutileza y elegancia, características notables de su personalidad creativa, innovadora y curiosa. Dijo adiós con un trabajo musical llamado Black star. Consciente de que sería su último trabajo, hizo su propio réquiem, una estrella que se desvanecería en el infinito del universo: Ziggy volvería a ser polvo de estrellas. De este trabajo, Lazarus es la manifestación que su obra artística lo hará inmortal (además que envejeció sin perder su vitalidad).



Artista integral
Ver la exposición David Bowie is resulta una aventura que enamora y evidencia su carácter vanguardista y creativo. Expone su espíritu inquieto, su perfección natural y la importancia de rodearse de personas que estén en la misma sintonía, como Bryan Eno(productor musical) y Kansai Yamamoto (un atrevido diseñador de modas japonés), para lograr el éxito. Sin dudas, es un ejemplo de la importancia del trabajo colaborativo.

Exposición “David Bowie is” en el Museo de arte contemporáneo de Chicago (octubre 2014). Una muestra de la evolución de este artista británico que muestra cómo creaba esos personajes contestatarios para ponerlos en escena en un concierto.

Bowie no sólo escribía canciones, también supo leer e interpretar adecuadamente los sucesos que ocurrían en su tiempo para mantenerse a la vanguardia e imponer su estilo irreverente, su maquillaje recargado, el pelo contestatario y una verdadera puesta en escena en cada concierto, en los que él mismo diseñaba los escenarios mediante dioramas. Indudablemente fue una figura que marcó a muchas generaciones de músicos, especialmente a U2, sus más famosos imitadores.

Homenaje

Con una producción de 28 discos, personajes como Ziggy Stardust o Aladdin Sane, marcó el rumbo musical de varias generaciones, además de su participación el películas y series de televisión, Bowie deja un vacío en el mundo creativo y musical, amenazado por esos artistas sobreexpuestos en las redes sociales, cuya propuesta musical monorítmica y sonsa se camufla con el escándalo y una irreverencia que no critica ni ofende a nadie.

A continuación comparto con ustedes mis 10 canciones preferidas de David Bowie:

  1. Space Oddity
  2. Rebel rebel
  3. Stars are out (tonight)
  4. Little wonder
  5. The man who sold the world
  6. New Killer star
  7. Modern love
  8. Ziggy stardust
  9. Ashes to ashes
  10. Boys keep singing

Bowie fue el epítome del artista integral moderno (músico, compositor, actor, multiinstrumentista y artista plástico), quien desde los setenta manejó un concepto transmedia en sus shows. 

Scott Weiland, un adiós que llegaría

El afán morboso de esas revistas musicales que andan tras las caídas y errores de los músicos desvirtúa nuevamente la industria musical. La muerte llegó a la cita con Scott, quien tantas veces le había coqueteado alevosamente, desafiándola y viviendo al extremo.



No se trata de un cantante cualquiera, sino uno de los íconos de la época grunge, cuando los jóvenes se cansaron de las estrellitas pop que alternaban entre series y conciertos sin ruborizarse por su voracidad comercial (juro que una vez vi una toalla de New Kids on the Block), por lo que decidieron cantar fuerte, apartarse del sistema e incluso enfrentarlo, como hizo Pearl Jam ante Ticketmaster. Simplemente cantaron y expresaron; de repente eran las nuevas estrellas de un mundo al que no deseaban pertenecer.

Kurt Cobain fue el primero en decir adiós, mientras otros se concentraban en su música sin fijarse en las portadas de Rolling Stone o Metal Hammer, simplemente no se apartaron de su idea original. Scott fue el centro de atención debido a su problema con las drogas, del que iba y venía como un purgatorio en el que trataba de ganar tiempo antes de enfrentar el destino inevitable de todo ser humano.

Al apartarse de los Stone Temple Pilotsse reunió con los renegados del ego de Axl Rose. Junto con los demás músicos de Guns’n Roses conforman Velvet Revolver, una banda con ímpetu y carácter que prometía mucho, pero que no soportó los problemas de Scott. Durante esta etapa hicieron un video que relata el Réquiem de Scott: Falling in pieces.

Se fue una gran voz, un rock star que no falló a su cita con su destino; sin embargo, no deja de doler, razón por la que hice esta nota.

The fighter (2010)

Pelear no es simplemente lanzar golpes alocadamente con los ojos cerrados, esperando el puñetazo certero que nos dé la victoria final; se trata de luchar con disciplina e inteligencia, sin desperdiciar energía ni tiempo en combates inútiles que sólo nos roban las ganas de vivir constantemente. Al final sólo quedan recuerdos borrosos que nos atan a un pasado cada vez más difuso, el cual se hace difícil de manejar, como tratar de flotar con una piedra amarrada al cuello: sólo iremos hacia el fondo.
Dicky Eklund (Christian Bale) es un boxeador retirado que aún vive de un pasado difuso, cuya adicción al crack lo lleva hasta el fondo, mientras que rebusca migajas de gloria al entrenar a su hermano menor Mick (Mark Wahlberg), quien tiene talento, ganas y disciplina, pero vive aferrado a un grupo familiar tóxico: una madre controladora (casi dictatorial) que sólo piensa en el dinero, pero demasiado aquiescente con los problemas de Dicky. Charlene (Amy Adams) es la oportunidad que encuentra Mick para liberarse y buscar un mejor destino; sin embargo, la familia tiene un fuerte arraigo, por lo que siempre estará presente el conflicto.
A pesar de ser una película de boxeadores (las secuencias de las peleas carecen de realismo y dramaturgia), es la historia de aquellos luchadores que renacen desde el fondo, que se resignan en silencio y aprietan la boca ante un mar de mierda, sin perder la noción de familia y aprecio por todos quienes nos rodean.