Archivo | diciembre 2006

Mensaje Navideño….

Soy claro: No me gusta la navidad. No soy del gran rebaño que goza con los villancicos, la luces, los regalos y el jolgorio de fin de año. Por razones de tiempo (y muy personales razones) no voy a explicarme, ni mucho menos pienso justificarme ante quienes me conocen. Una fiesta religiosa que se conoce como Natividad se celebra el 25 de diciembre, pero ya desde octubre aparece el opulento espíritu por un lado y llega a sobrevivir hasta finales de enero.
Muchos creen que esta actitud independiente y sesuda es fruto de un rencor pasado, un enigmático trauma o una característica relacionada con un estado primario de sociopatía decembrina. Mi repulsión hacia estas fiestas no es una pasajera depresión de fin de año, sino un rechazo hacia los excesos que afloran en esta temporada: ruido, alcohol, precios, regalos, gente, muertos, borrachos, peleas, comida, kilos, luces y en especial ese oportuno regalo hacia los más necesitados para expiar nuestras culpas. ¿Y el resto del año, sólo miseria?. El exceso rompe el equilibrio.
Algunos se vanaglorian de ver soldados en la carretera cuando viajan, pero contrario al rebaño, creo que esta es la más evidencia de estado de guerra que vive el país desde hace ya casi seis décadas. La tranquilidad es el regalo más distante y a la vez el más deseado, y ni siquiera el actual re-gobierno lo ha logrado. Ningún favor le hace el re-presidente al país brindando las garantías en seguridad a los ciudadanos, simplemente cumple con sus deberes consignados el en cuarto numeral del artículo 189 de la Constitución Política de Colombia. Se contradice el principio democrático del estado al servicio del pueblo (Demos: pueblo/ Cratos: Gobierno), y se cree que el ciudadano es bendecido por un funcionario público cuando cumple con su deber. Las ideas fáciles actúan como placebo intelectual en mentes conformes.
En donde la libertad no admite espacio para la mediocridad, la inconciencia doblega la razón con ideales conformistas. Se ha arraigado la cultura del mínimo esfuerzo, esa cultura donde el facilismo sentencia de muerte a la lucidez. No más mentalidad traqueta, esa que rinde culto a la trampa y el dinero fácil –desdichada herencia del narcotráfico-, que está convencida del poder del miedo y que hace un milagro cada vez que una persona demuestra su bondad. Deben reinar el honor, la dignidad y la verdad. La lucha continúa contra la mentira, la soberbia, la pereza y la ambición. No más mentalidad tercermundista que nos condena a creer que los que están arriba son los mejores.
Más allá del ruido, la algarabía, los regalos, el alcohol y la comida; ésta es época de evaluación, una oportunidad para rescatar la belleza que se diluye entre el frenético ritmo de lo cotidiano y hacer de esos valores un firme estandarte para nuestras vidas el próximo año. Felices fiestas, con mucha tranquilidad y los mejores vientos para el próximo año en esta hazaña diaria que significa vivir con respeto total hacia quienes nos rodean
PD: Ojalá no se acabe el ISS, o lo que queda de él, junto con este año viejo. De ser así se confirma la plutocracia que nos gobierna. El nuevo beneficiado se llama: Coomeva fusión ISS.