Sólo ha pedido la humanidad

Con los atentados terroristas de hace seis años en Estados Unidos se inició la denominada “Guerra contra el Terrorismo”. Actualmente esta amenaza sin nación, ejército, territorio ni bandera no ha desaparecido, por lo tanto es una guerra que se está perdiendo. Los únicos ganadores son los mentirosos que utilizaron la mampara del miedo a los grupos radicales para beneficiarse en la política, la economía y desde luego, acumular una ganancia ocasional con el miedo y la sangre de otras personas.
Enfundado en el falaz papel de “defensor de la libertad” George W. Bush, quien a pesar de ser reelegido tiene unos niveles de popularidad tan bajos como los de Richard Nixon antes de salir de la Casa Blanca, atacó una nación miserable como Afganistán y luego buscó la revancha con Irak, para terminar lo que su “papi” no pudo hacer. Argumentando la existencia de armas químicas en Irak, las únicas que fueron encontradas estaban en poder de las tropas norteamericanas que usaron fósforo blanco para atacar reductos fieles a Saddam Hussein, en una clara violación a las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), invadió, amparado en los países de la Coalición con el fin de “reestablecer la democracia y la libertad”.
Resulta paradójico que en dicho país, que defiende los valores de la libertad (Freedom y Liberty son dos acepciones inglesas para esta palabra), se promulguen leyes que restrinjan los derechos civiles de los ciudadanos, pues la Patriot Act casi estaba firmada antes de que colapsaran las Torres Gemelas. Es un mensaje contradictorio, también, que dicho gobierno patrocine casos como los de Abu Grahib, Guantámano y esa abominable práctica de ejecutar secuestros y torturas con el auspicio de otros gobiernos como Turquía y Jordania.
La única justificación de esta guerra está en el campo económico. El precio del petróleo se ha duplicado desde que se aseguró el control sobre las reservas de Irak (hace seis el precio variaba entre 35 y 40 dólares) y la reciente crisis en la bolsa de valores, originada en la problema inmobiliario gringo que estaba inflado por los créditos sub-prime, no son señales alentadoras acerca del futuro económico cercano. Los únicos beneficiados con esta guerra es la plutocracia neoconservadora que llevó a un incompetente como Bush a Washington. Sus pobres resultados como empresario en el pasado así lo confirman. Corporaciones como Carlyle, propiedad de George Bush, padre, y Halliburton, de la cual Dick Cheney fue Presidente, son algunas de las empresas favorecidas con el negocio del petróleo Iraquí, la reconstrucción de las obras civiles, contratos de armamento y material de intendencia para las tropas del medio oriente. Evidentemente alguien tenía que ganar.
El terrorismo es usado como arma mediática, electoral y económica en Estados Unidos. La inminencia de un ataque terrorista coincide con la baja en la popularidad del presidente o en el pasado escenario electoral, donde un desangelado Kerry se dejó robar las elecciones. De estas amenazas nunca se conocen arrestos, planes ni nombres. Solamente una escueta información oficial que transcriben cómodamente periodistas acéfalos. Como estrategia mediática funcionó en las fiestas posteriores a los ataques: Las vitrinas y centros comerciales derrochaban patriotismo estrellado y con las franjas rojiblancas mucho tiempo después de iniciado el año nuevo.
Algunos esbirros se aunaron de forma oportunista a esta “Guerra contra el Terrorismo”. Uno de ellos es el señor Álvaro Uribe Vélez, quien no pierde ningún momento en afirmar tontamente que no hay conflicto mientras solicita ayuda para ejecutar el Plan Colombia, Patriota, Consolidación, Benitín o Calvin (Como deseen llamarlo da igual). Pero la llegada de influyentes y estudiosos congresistas demócratas a la cúpula del poder legislativo es un escollo que el Capataz del Ubérrimo no ha podido solucionar para su beneficio, que no es el mismo de la nación. No es suficiente con nombrar ministros negros, sacar del proceso “para” a los mayores narcotraficantes del país, agarrar a “Don Diego” ni mostrar las cifras de la “seguridá democrática” para convencer a sectores críticos del gobiernos desde hace ya mucho tiempo.
Más allá de las lágrimas y las incansables repeticiones de las imágenes de los atentados, de los documentales acerca de las razones por las que colapsaron la Torres y de la solemnidad de los actos, queda por decir que las consecuencias no dejan lugar a la esperanza de un mejor futuro. La Xenofobia renace nuevamente contra todo lo que es distinto en los países industrializados, mientras que en Bogotá un grupo Neonazi (un anacronismo total desde el puesto de vista ideológico, territorial e histórico) asesina a un joven de 24 años por el hecho de ser distinto.

In Extremis:
También se conmemoran 36 años del brutal asalto de las Tropas de Augusto Pinochet al Palacio de la Moneda que le costó la vida a Salvador Allende, presidente elegido democráticamente por el pueblo chileno. Otra de las perlas históricas del gobierno de Estados Unidos.
· Referencias literaria: Amós Oz. Contra el terrorismo. La temible impostura. Tierra Meissan
· Referencias audiovisuales: I’m afraid of Americans.http://www.youtube.com/watch?v=slKNd22GGaQ Imagine http://www.youtube.com/watch?v=jpqKA9_ddFk

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