¿Seguridad democrática?

Atribuir las fallas detectadas a la Misión hace recordar el cuento del marido infiel que quema el sofá al encontrar a su esposa amancebada con su amante en el mueble, dedicados a adornarle con un par de cuernos el rostro

Alarmantes resultan las cifras que hablan de la vulnerabilidad de más de 500 municipios frente a las elecciones del próximo 28 de octubre, según la investigación realizada por la Misión de Observación Electoral (MOE). Revela el informe que la influencia de los grupos armados ilegales para los comicios sigue siendo un factor que coarta el ejercicio democrático en diversas zonas del país.
La nación se encuentra ante un desalentador panorama, donde el escándalo de la “parapolitica” generó serias dudas en muchos congresistas frente a la opinión pública. El sufragio universal como derecho fundamental se verá influenciado por la acción de los grupos armados. El terror, la muerte y el miedo forman parte del discurso político en muchas regiones, a pesar de las desmovilizaciones de las AUC y el repliegue de las FARC.
Si bien no se pueden desconocer notorias consecuencias de la negociación con los paramilitares como la reducción de la tasa de homicidios, ni la importancia de la lucha frontal contra las FARC por parte del gobierno, que busca cerrar el negocio del narcotráfico como principal fuente de ingresos de esa organización guerrillera ante la distante posibilidad de capturar aun miembro de secretariado, la presencia de las tropas se debe manifestar en la tranquilidad de los habitantes de las “zonas recuperadas”, sin incurrir en abusos contra la población civil como el desplazamiento amparado en razones de seguridad, restricción de víveres, medicamentos, combustibles o la práctica del miedo y el terror como estrategia de guerra. Más cuando están cumpliendo un deber otorgado por la Constitución, la misma carta que reconoce que el poder emana del pueblo.
Los grupos armados ilegales encuentran las condiciones adecuadas para imponer su poder político en el escenario de la corrupción local y la cómplice ineficiencia de las entidades de control. Estas alianzas diabólicas afectan el desarrollo de las localidades y el bienestar de sus habitantes, que solamente benefician a los que usurpan con la inmoralidad el poder que detentan, dejan como tristes resultados el atraso de las regiones, sobrecostos y la construcción de obras innecesarias. También, permite que se haga negocio electoral con las necesidades básicas de la población, como la salud, educación y servicios públicos.
Ante este mustio panorama, da grima la respuesta del Gobierno, en boca del Ministro del Interior y Justicia, Carlos Holguín Sardi (Doctor Bostezo). Ante la imposibilidad de dar una respuesta sensata, las evasivas sirven para explicar el problema que persiste. Incapacitado para usar las tradicionales promesas donde “el gobierno asegurará el libre desarrollo de la democracia en todos los bellos rincones de la patria”, el ministro se limita a cuestionar la credibilidad del estudio, que aparte de juicioso y sesudo, responde a la independencia de cualquier partido, pues apuesta por el libre ejercicio del voto. Holguín, curtido en oportunismos y conveniencias politiqueras que le aseguren un cheque estatal, desconfía de la independencia del trabajo de la MOE.
La Misión es un organismo conyuntural, constituido por varias organizaciones dedicadas al estudio de fenómenos electorales en el país, caracterizados por irregularidades. Una de esas investigadoras, Claudia López, se dedicó a confrontar las votaciones históricas de los municipios que estaban bajo la influencia de los grupos paramilitares y a observar la manera en que algunos candidatos lograban votaciones milagrosas, como una mayoría cercana al 90% o mínimos índices de abstención. Este estudio, además de valiente, sirvió para comenzar a develar el verdadero poder de los paramilitares en el Congreso de la República.
Atribuir las fallas detectadas a la Misión hace recordar el cuento del marido infiel que quema el sofá al encontrar a su esposa amancebada con su amante en el mueble, dedicados a adornarle con un par de cuernos el rostro. El sombrío panorama se presenta por las fallas de la Seguridad Democrática, dogma de fe patriótico donde quien disiente se considera hereje y apátrida. Las bondades del plan de guerra de Uribe quedan en duda ante el informe. Cada vez son más los que ven que el rey está empeloto.
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