Entre el periodismo consentido y con sentido

Sin el poder de la crítica, el periodismo está condenado al fracaso.

Para un periodista serio, el compromiso con la verdad es una de las más sagradas normas de su ejercicio profesional, pero en época electoral, acercarse a una definición clara es una tarea incompleta que se complica más. El panorama presenta diversos obstáculos como el desproporcionado número de candidatos, las presiones de diversos frentes y el compromiso ecuánime de garantizar un espacio a las distintas propuestas. Frente a estos retos, el concepto de la objetividad se hace difuso, casi incomprensible.
Los medios han confundido la misión de informar con la de entretener, y el ambiente electoral no es la excepción. Noticieros, periódicos y revistas naufragan entre información, política, esoterismo e informes de tránsito. Incluso en las noticias serias el dilema no se logra definir claramente. Ante hechos relevantes para el devenir de la nación, los medios renuncian a pensar por enganchar al espectador noticia tras noticia. Se concentran en el espectáculo y el asco (como pobre sustituto del pensamiento), solamente importa el segmento deportivo y aquel que al final de la marejada informativa pretende lavarse la manos con la anestesia de las siliconas y los culos.. Hace falta la reflexión, el análisis, dar un sentido real a los hechos, pues éstos tienen precedentes históricos que tristemente se repiten a lo largo de la cíclica tragedia que es la historia colombiana. El escándalo no genera un cambio profundo en la estructuras del país, solamente funciona como una droga que olvida el remordimiento y el castigo, que espera ansiosa el próximo escándalo. Ahí está Name, como candidato a una gobernación en la Costa Atlántica, como claro ejemplo de que el poder de los medios de comunicación llega hasta la investigación y publicación, pues el poder de acción legal reside en los órganos de control, que domina o compran los mismos investigados.
La rentabilidad del negocio es la información, pero quien domina es la publicidad. Es importante respetar el principio básico del oficio: la credibilidad, que no se construye por medio de licitaciones amañadas, favor divino ni herencia genética. Sin el poder de la crítica, el periodismo está condenado al fracaso. En medio de una sociedad cada vez más escéptica, los medios de comunicación tienen en deber social de crear una pedagogía electoral, que no se limite a la época de elecciones, sino que eduque al ciudadano acerca de sus deberes, derechos y garantías. La conciencia política, aquella que habla de la madurez democrática de una sociedad, es una prioridad de los periodistas actualmente. Es importante definir el perfil de los candidatos, alejándose de la información anecdótica –circense en muchas ocasiones- para acercarse al equipo de trabajo, su desempeño como funcionario público, origen de los fondos de financiación o la viabilidad de sus propuestas. Otro punto importante para la pedagogía electoral está relacionado con el debate abierto, que está más interesado en satisfacer a los candidatos (potenciales gobernantes) que en informar a la ciudadanía acerca del plan de gobierno. El último punto tiene que ver con la transparencia del periodista frente a la sociedad, pues al aclarar cual es el candidato de su preferencia se libra de las suspicacias que se pudieran generar con el manejo oportunista de la información.
El escribir es un acto de la libertad de expresión que implica una responsabilidad grande, pero es también un acto político que encierra elementos como la transparencia y la coherencia. El elemento gramatical (tan despreciado como temido) es vital para el ejercicio periodístico, al imponer el rigor en las palabras para informar adecuadamente. El periodismo debe servir como elemento de reflexión y análisis ante la predominante narrativa dramática, acelerada y cortoplacista que idiotiza la sociedad, evitando desviar la atención de lo estructural a lo anecdótico.
El ritmo incansable invade la realidad noticiosa del país, ahoga el análisis y no permite que la sociedad madure ni crezca intelectualmente. Somos una sociedad adolescente, ávida de alegrías orgásmicas, excitada con las bellezas quirúrgicas o un triunfo deportivo, temerosa de ver sus defectos y que busca en el pasado la justificación para no asumir sus responsabilidades. No es que los periodistas sean monotemáticos, sucede que la historia del país es la misma. El nombre de los actores cambia.
In extremis
Una felicitación a Carmen Rosa Pabón, quien más que por su premio merece reconocimiento por su valor al ejercer un periodismo responsable en Arauca. En contraste, asco genera la libertad del sicario que asesinó a Orlando Sierra. Tras una condena inicial de 29 años, sólo estuvo cinco en la cárcel.
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