Como el borracho de las llaves

Por Felipe Zuleta
Si el tema complicado para Colombia son las relaciones con el presidente Chávez, no se entiende el porqué del publicitado viaje de Uribe a Europa para buscar un apoyo que no le estaban quitando y afianzar relaciones que jamás han estado en peligro con países como Francia (a pesar de tener como embajador a Fernando Cepeda) o con España (gracias a la labor de Noemí Sanín).

Y es que a Uribe le está pasando con las relaciones internacionales lo que le pasa al borracho que cuando llega a su casa se le caen las llaves y, como está oscuro, se pasa a la acera del frente a buscarlas porque hay más luz.Nada tienen que ver los países europeos con las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela, relaciones que le producen al país más ingresos de los que le producen España y Francia.Según quienes conforman el ochenta por ciento de la popularidad de Uribe, el viaje también tenía la intención de “derrotar” internacionalmente a las Farc, lo que resulta ser otra contradicción, pues si las Farc están derrotadas en Colombia, como lo dice el régimen, es absurdo que el Presidente viaje por el mundo para derrotar lo que ya está vencido. Además, la comunidad internacional no iba a sacar a las Farc de su lista de terroristas, ni las Farc van a dejar de delinquir porque les quiten esa denominación.El tour europeo de Uribe, sumado a la marcha contra las Farc para comienzos de la próxima semana —que en principio estaba siendo promovida por unos ciudadanos del común y acabó en manos del Gobierno—, no tienen ninguna otra intención que promover las firmas para lograr la segunda reelección de Uribe, pues la famosa hecatombe no es nada distinto que el presidente del vecino país.Por supuesto que semejante manipulación poco le importa a una mayoría que está enceguecida por Uribe y la cual le perdona todo. Por eso el Gobierno puede demandar a los magistrados, perseguir periodistas, designar gobernadores paramilitares, tener relaciones con la mafia y manejar el país con las mismas herramientas que usaba el cartel de Medellín. Esa es la cacareada seguridad democrática.Finalmente me preocupa Piedad Córdoba, a quien el Gobierno y algunos medios de comunicación han puesto en la mira. Piedad nunca ha ocultado su tendencia izquierdista, como tampoco su temperamento, con el cual no todos comulgan; sin embargo, los uribistas son capaces de todo, como lo demuestran con creces los ministros Holguín y Santos, que atacan a Piedad, cuando según la Constitución deben protegerla y respetarla como a todos los ciudadanos.Conozco a Piedad y a varios opositores, y tanto ellos como yo seguiremos denunciando, porque Colombia merece un presidente decente, sin ese pasado turbio y delincuencial que lo persigue.

~~~Notícula: Si Uribe se presenta ante el mundo como un demócrata, ¿por qué en sus viajes no hay representantes de las víctimas de los terroristas paramilitares?

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