Archivo | febrero 2008

Ecos del secuestro


Las FARC insisten en le despeje de Florida y Pradera en el Valle. Andrés Pastrana cree que esta es una petición del ala política del Secretariado para dar un nuevo rumbo al grupo insurgente que busca el posicionamiento internacional

Las palabras se hacen repetitivas, los temas cíclicos. Penélope teje la misma historia en Colombia, marcada por la violencia y el terror. Esta vez es la liberación de cuatro políticos, nueve meses atrás el asesinato de once diputados del Valle. La perspectiva a corto plazo es incierta, el futuro no es halagüeño y la esperanza agoniza en la selva.
La Vorágine de la que hablaba José Eustasio Rivera no es la densa masa verde que desde el cielo parece un mar de brócoli, sin la ambición humana que pasó de la fiebre cauchera al negocio del narcotráfico. Esa voracidad, que pudre la bondad del hombre, tiene a muchas personas secuestradas, otros desaparecidos y millones de desplazados.
Analistas emiten infinitas teorías sobra la violencia desde sus escritorios. Una de esas grandiosas ideas propone la inexistencia de un conflicto armado y se une a la deshonrosa “lucha contra el terror” emanada en Washington en septiembre de 2001. Pero el conflicto sí existe y los liberados son prueba de ello, pues han perdidos varios años de su vida en cautiverio.
La violencia colombiana encuentra su razón de ser en la pobreza y la falta de oportunidades en el campo. Las caras de los jóvenes guerrilleros que custodiaban a los secuestrados, evidencian un problema que tiene que ver más con lo económico que con las ideas políticas, pues llega el momento en que la única salida a la pobreza rural son las armas, ya sea del ejército, guerrilla o paramilitares. Resulta paradójico que mientras se niega la existencia del conflicto en el Palacio de Nariño, le presupuesto de la FFMM crezca desmedidamente. Para la seguridad democrática no fueron suficientes cuatro años (ni ocho tampoco) ni el apoyo de Estados Unidos por medio del Plan Colombia (gestado entre Clinton y Pastrana).
En la otra orilla, las FARC insisten en le despeje de Florida y Pradera en el Valle. Andrés Pastrana cree que esta es una petición del ala política del Secretariado para dar un nuevo rumbo al grupo insurgente que busca el posicionamiento internacional. Al mismo tiempo, el Minagricultura se opone con ese tono desafiante mientras que el campo naufraga en la economía nacional.
Las noticias que traen los secuestrados son escalofriantes. Esas mismas noticias que fueron oportunamente usadas para promover una marcha contra las FARC (una más) apoyada por el gobierno y los grandes medios de comunicación, obsecuentes ante el sectarismo y la polarización. No deja de ser sospechosa la llegada de los policías discapacitados, que venían rodando desde Medellín en sillas de ruedas, el mismo día de la liberación; pero la presencia de Juan Manuel Santos (gobiernista de marras) siempre despierta suspicacias.
Ignorar el papel mediador de Piedad Córdoba y Hugo Chávez es grosero. La Senadora ha salido victoriosa a pesar del la preocupante hostilidad de la que es víctima y con su gestión pune en duda la eficacia del comisionado Restrepo. Es necesario recordar que están allí por petición del inquilino de Palacio, el mismo que los manoseó a su antojo y conveniencia. Sin embargo, la injerencia vocinglera de Chávez en los asuntos internos del países molesta e inoportuna.
La alegría de ver familias unidas en el reencuentro tras un largo y penoso cautiverio, debe concienciar a la sociedad colombiana de que la salida negociada al conflicto es necesaria para construir una paz verdadera, para no repetir el exterminio de la UP, referente histórico más reciente para esta guerrilla contumaz.

In extremis:
John Sebastián Ossa Bermúdez, un joven de 17 años que fue asesinado en Bogotá el pasado 17 de febrero por tener la camiseta del América de Cali, es la más reciente víctima de esa ralea de antisociales mimetizados con los colores de Millonarios, quienes no deben ser llamados hinchas. La violencia en los estadios debe ser proscrita y los que vivimos la fiesta del balón rechazamos estos actos de barbarie.

Una nación adolescente

Ante el unanimismo político la protesta es satanizada, quien opina distinto es tildado de terrorista y es una apátrida el indiferente
Las sospechas que se suscitaron con la marcha del pasado 4 de febrero no eran locas las teorías de algunos ignorantes que se resisten a la seducción de una “inteligencia superior”. Rezumó la verdadera motivación de la marcha, que fue usada con el fin politiquero de promover la segunda reelección de Uribe, a quien no le bastaron cuatro años para cumplir lo que prometió en el 2002 y parece que llegará hasta el 2012.
El pobre plan político del remoto candidato se montó en torno a la rendición de las FARC y al impulso de la economía. Sin embargo, el desarrollo de la hoja de ruta presentada hace seis años ha sido mediocre, hasta el punto de considerar un nuevo periodo en el Palacio de Nariño. De nada ha valido reformar la Constitución a nombre propio, ni permitir el grosero pero tradicional manejo de la burocracia; Uribe continua respetuoso de una rancia costumbre de corrupción a la que el pueblo parece acostumbrado y ansioso de pertenecer a ella.
Los desaciertos de las últimas dos administraciones (un solo gobierno verdadero) son varios. El Ministerio de Agricultura parece más preocupado por beneficiar a quienes no lo necesitan, prestando dinero a obras que no tiene nada que ver con el desarrollo del sector agropecuario, que en el crecimiento del campo, que es donde se gesta la guerra que se empeñan en negar. El tema de los terrenos de Carimagua ratifica que esa cáfila latifundista cree que los pobres arruinan la tierra.
Andrés Uriel, porfiado ministro de transporte, insiste en beneficiar a las empresas extranjeras con licitaciones que atentan contra la nación, el medio ambiente y los pobladores de esas zonas, pues atestan con garantías leoninas que no miden consecuencias a largo plazo. El manejo de temas vitales como el túnel de La Línea, el aeropuerto Eldorado y el tren carbonero del Magdalena ratifican su vocación de rezandero, pues sabrá el cielo cuándo, cuánto y cómo se verán estas obras finalizadas
En el Ministerio de Defensa aún retumban los escándalos por los falsos positivos, infiltraciones e interceptaciones ilegales, mientras que solamente se capturan “jefes de finanzas” de las FARC, que podrían servir de modelo financiero en Suiza o Panamá, mientras que el narcotráfico no ha sido derrotado. Las falsas denuncias de Juan Manuel Santos y Luís Carlos Restrepo contra Rafael Pardo evidencia la forma en que se maneja la seguridad de la nación.
Los únicos interesados en un tercer período de Uribe son los industriales que alimentan su megalomanía mediante un discurso mesiánico y apocalíptico. Los paramilitares, convertidos en terratenientes gracias al fusil y la motosierra, consolidarán el poder político que detentan, mientras que legalizan su situación en Estados Unidos y persiste en apoyar a Uribe. El pueblo también apoya un tercer mandato, pues siempre habrá un enemigo del cual serán defendidos por los “soldaditos de la patria” como la guerrilla o el poder corrosivo del narcotráfico que azota la nación por más de tres décadas.
Ante el unanimismo político la protesta es satanizada, quien opina distinto es tildado de terrorista y es una apátrida el indiferente. En Colombia, los principios democráticos son débiles, pues estos no van más allá del ejercicio del voto. NO hay respeto por las ideas ajenas y los desacuerdos son en inicio del odio. Colombia es una sociedad adolescente: no piensa y actúa como siente, reacciona violentamente contra lo que es distinto, es incapaz de mirarse a sí misma, cree que es el centro del mundo y culpa a los demás de todos los problemas.
Con la re-reelección que se impulsó desde Caracas, Uribe será un chavista de derecha con el respaldo económico y militar gringo. La hecatombe que llegó desde Venezuela servirá para dar continuidad a una seguridad democrática voraz y a una administración pública ineficiente. Las marchas serán herramientas útiles para mejorar la popularidad, pero no otorgan legitimidad.

S.O.S. Por la Vida y la Libertad en Barrancabermeja y la Región del Magdalena Medio

La Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, CREDHOS, ante la grave crisis humanitaria que se vive en la ciudad y la región del Magdalena Medio, la falta de garantías para el ejercicio de las organizaciones sociales como consecuencia de la judicialización y persecución por parte del Estado Colombiano contra los dirigentes populares y teniendo en cuenta los siguientes hechos:

Que el Batallón Calibio de la XIV Brigada del Ejército, ha desatado una feroz persecución contra los pobladores y pobladoras de la región, al punto que los familiares de las victimas están denunciando asesinatos cometidos por esta fuerza del Estado, como en los casos: de Carlos Mario García de 22 años de edad, detenido por el Batallón Calibio el 25 de Marzo de 2007 en la vereda (ojos claros), jurisdicción del Municipio de Remedios, apareciendo muerto el 26 de Marzo de 2007 cuando fue presentado por la tropa como guerrillero dado de baja en combate; el crimen del campesino Cruz Adelio Brand, en hechos ocurridos el 27 de Junio, quien se desempeñaba en ese momento como presidente de la Junta de Acción Comunal de la Vereda La Unión municipio de Yondó, Antioquia, asesinado por soldados del Batallón Nueva Granada y luego lo presentaron como “guerrillero dado de baja en combate”. Así mismo, El 28 de Diciembre de 2007, tropas del Batallón Calibio llegaron a la vivienda ubicada en la vereda La Poza, zona rural del Municipio de Cantagallo y detuvieron al campesino Parmenio Manuel Hernández Anaya de 42 años de edad; cinco días después apareció su cadáver en Barrancabermeja, presentado como guerrillero muerto en combate. En hechos similares, el 27 de Enero de 2008 es detenido por el Batallón Calibio de la XIV Brigada del Ejército Nacional, Miguel Ángel Gonzáles Gutiérrez de 23 años de edad en la vereda Puerto Nuevo Ité jurisdicción del municipio de Remedios, según versiones de sus familiares y miembros de la comunidad, apareciendo luego asesinado y presentado como guerrillero muerto en combate. El 30 de Enero de 2008, fueron muertos por el Batallón Calibio en un supuesto combate, los jóvenes Robinsón Trujillo Márquez y su cuñado, Javier Leonardo Franco Carvajalino; sin embargo, según las denuncias de sus familiares, estos jóvenes trabajaban con el Batallón Calibio, a quienes sacaron de sus casas para luego asesinarlos en el sitio conocido como la Laguna del Miedo, jurisdicción del municipio de Yondó.

Que la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, ACVC, ha sido víctima de la más feroz persecución para destruirla; organización que ha venido resistiendo por la defensa del territorio, encontrándose injustamente detenidos seis de sus dirigentes, entre ellos, Andrés Gil, Mario Martínez, Evaristo Mena Rentería, Ramiro Ortega Muñetón, Miguel González Huepa y Oscar Duque.

Que en Barrancabermeja se ha desatado una ola de amenazas y asesinatos, donde los victimarios actúan con un alto grado de seguridad y con sevicia, al punto que en el primer mes del año 2008 van más 21 personas acribilladas en las calles, sin que el accionar de las autoridades se vea por ninguna parte; ante la inoperancia estatal la autoridad policial tiene como justificación el ajuste de cuentas y otros adjetivos, que atropellan la dignidad de la victima y de sus familiares, enseñoreándose la impunidad en un 100% de los hechos criminales.

Por lo anterior,

Exigimos:

A las autoridades civiles, militares, la Policía y judiciales, acciones y el cumplimiento de políticas que propendan como lo dice la constitución política de Colombia, garantizar la vida, honra y bienes de los ciudadanos de Barrancabermeja y la Región del Magdalena Medio.

Detener la persecución estatal contra la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra ACVC, organización popular legalmente constituida garantizando el derecho a la libre asociación y a la libertad de sus dirigentes.

Se realice la investigación penal y disciplinaria por parte de los organismos competentes, para esclarecer la serie de hechos violatorios de los derechos humanos y del DIH, que hoy comprometen al Batallón Calibio de la Brigada Catorce del Ejército Nacional y el Batallón Antiaéreo Nueva Granada, Bagra adscrita a la Brigada V del Ejército Nacional.

Llamamos:

A la mas amplia solidaridad nacional e internacional para con la ACVC, los campesinos de la región y la población civil de Barrancabermeja que viene siendo victimizada, para que cese el derramamiento de sangre a la que ha sido sometida la población de la región del Magdalena Medio y la ciudad de Barrancabermeja.

A las organizaciones sociales, cívicas, sindicales, comunales, de derechos humanos, populares y a la ciudadanía en general, para que cerremos filas a los actos de barbarie que se están realizando en las calles de Barrancabermeja, y en unidad exigir, ¡basta ya! tanta impunidad, para que las victimas tengan derecho a la verdad, la justicia, la reparación y sus nombres sean dignificados.

Junta Directiva, Credhos
Barrancabermeja, febrero 6 de 2008

No es por aguar la fiesta

Equivocados están los que piensan que el país sin guerrilla sería el paraíso. Esta visión simplista ignora los profundos problemas sociales, culturales y económicos que incubaron y alimentan esta guerra.

Hay momentos coyunturales que la ser vividos se tiene la sensación de estar ocupando un privilegiado lugar dentro de un punto de giro en la historia. Tal vez por esta razón la marcha de pasado cuatro de febrero, convocada para manifestar el rechazo de la sociedad colombiana a las FARC, tuvo tan numerosa acogida. Sin embargo, la del lunes anterior es una perla más en el rosario de marchas y actos de paz que se están haciendo rutinarias y repetitivas en el país. Esta última tiene un peligroso unanimismo político e ignora el origen del conflicto armado.
Las marchas son una constate histórica en el país. Marcharon los Comuneros hacia la capital para enfrentar a la Corona que los tenía acogotados con impuestos inútiles y fueron traicionados, marcharon los seguidores de Gaitán y el caudillo fue asesinado, marcharon los estudiantes para exigir la salida del gobierno de Rojas Pinilla y se estableció el Frente Nacional con sus funestas consecuencias, se pintaron palomas por iniciativa de Belisario y luego vino la toma del Palacio de Justicia, acuden a las urnas nueve millones de personas en 1997 para exigir la paz y Pastrana concede la zona de despeje en el Caguán, finalmente, se apagó la luz por un minuto en rechazo al secuestro y llega Pacho Santos a la vicepresidencia.
Seguramente la marcha será recordada porque surgió desde la red social de Internet llamada Facebook, por la convocatoria que tuvo y el tradicional respaldo de los grandes medios de comunicación. Las FARC conservarán su grosera indiferencia ante la sociedad civil, contradiciendo el falaz apellido que usurpan en su insignia: Ejército del pueblo. El apoyo local de las FARC no existe, pero con la ayuda de Chávez y la diplomacia europea insisten den defender un proyecto político que se desvaneció en la voracidad mercantil del narcotráfico y la guerra. Los secuestrados son el único camino que poseen para conservar presencia internacional y no ser vistos como el único ejército narcotraficante del mundo, junto con los sobrevivientes talibanes de Afganistán que comercian con heroína.
Equivocados están los que piensan que el país sin guerrilla sería el paraíso. Esta visión simplista ignora los profundos problemas sociales, culturales y económicos que incubaron y alimentan esta guerra. Desaparecida la guerrilla, el campo seguirá mostrando niveles de pobreza alarmantes, los jóvenes de barrios miserables encontrarán en la delincuencia una única manera de vivir y la corrupción seguirá desfilando, desvergonzada, en los terrenos del “Alto Turmequé”. Los pobres deben existir para trabajar servilmente a la aristocracia que insiste en que aquí no hay conflicto armado, entonces ¿por qué la marcha?
El clima de la marcha, aunque en medio de himnos y algazara tuvo un tono polarizado y con la intervención de oportunos sectores políticos que simpatizan con el actual gobierno. “Regeneración o Catástrofe” era el fantasma del pasado que paseaba entre camisetas blancas y banderas tricolores, pero actualmente sería Uribe o las FARC. En la marcha se vieron carteles en contra de Chávez, Piedad Córdoba, despeje y el acuerdo humanitario. Que exasperan el patriotismo hasta terrenos peligrosos y que serán aprovechados por los políticos para mostrarse como los mejores sucesores de Uribe II, a quien no le bastó un periodo presidencial para derrotar a la guerrilla, y en la segunda parte tampoco lo va a lograr.
Más allá de lo emocional y anecdótico del anterior cuatro de febrero, es necesario hacer acuerdos sobre lo fundamenta para lograr la paz, como el respeto por los Derechos Humanos o un acuerdo nacional que encamine todos los propósitos hacia un destino común de bienestar para la sociedad, sin detenerse a mirar milimétricamente las diferencias. UN proyecto muy distinto al de “refundar la patria” que impulsó Mancuso y que le pareció “conveniente” al ministro Holguín Sardi. La marcha no es una patente de corso para legitimar cualquier método para acabar con las FARC.