La extradición de Yidis

El triste reencauche de Yidis, motivado por el incumplimiento del gobierno de Uribe I, fue un factor determinante para la extradición masiva de los narcos ataviados con el disfraz de jefes paramilitares.
Las particulares maneras en que Álvaro Uribe Vélez convence a los políticos, contrasta con en remoto verbo donde prometía como candidato una lucha frontal contra la corrupción y la politiquería. Mientras fueron útiles al gobierno reeleccionista, Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, fueron un par de patriotas que sirvieron a los interese de la nación desinteresadamente. Ahora son unos bandidos a los que no se les debe creer nada. Lo mismo pasa con los paramilitares desmovilizados y no sería raro ver a Yidis declarando ante un juez gringo.
Al actual gobierno le encanta crear chivos expiatorios para evadir la responsabilidad cuando asoma una crisis de legitimidad. Piedad Córdoba, Carlos Gaviria, Rafael Pardo, Iván Cepeda o Alejandro Santos son algunos de las personas con las que Uribe pretende lavarse las manos y mantener como las mascotas de Pavlov a ese etéreo 85%. Las oportunidades para hacer bullicio han coincidido oportunamente con hechos graves que cuestionan la legitimidad del gobierno, mientras que el escándalo de la parapolítica sigue tomando inesperados alcances.
El triste reencauche de Yidis, motivado por el incumplimiento del gobierno de Uribe I, fue un factor determinante para la extradición masiva de los narcos ataviados con el disfraz de jefes paramilitares. De esta forma tan abrupta, quedó conjurada una crisis inminente, cuyas consecuencias puedes resultar el pero de los remedios.
Las extradiciones responden a una medida desesperada por asomar la cabeza dignamente, mientas la mancha de la parapolítica se acerca al Palacio de Nariño. Los extraditados son testigos excepcionales que pueden pisar poderosos cayos, muy cercanos al Presidente, el congreso y algunos ministros. En el espectáculo que fue la desmovilización, aprovecharon su ventaja para hacer burlar la ley desde las épocas de Santa fe de Ralito, de donde se saben cosas que por decencia es mejor pasar por alto. http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=103008
Si bien varios congresistas y gobiernistas pueden respirar tranquilos desde ayer, no ocurre lo mismo con las víctimas y sus familias, quines necesitan saber la verdad para concluir un duelo incesante. Mientras que en cada audiencia se esperaba un indicio para saber acerca de la Suerte de miles de personas desaparecidas, ahora en las cortes norteamericanas solamente contarán las rutas, los embarques y las propiedades obtenidas con el narcotráfico; a la vez, muchos políticos saldrán incólumes y dando una bofetada a la democracia. Es un macabro trueque de cocaína por sangre que beneficiará a los narcotraficantes.
La investigación de la parapolítica se verá afectada, pues muchos de iban a ser investigados vieron volar sus miedos en el avión de la DEA. Los cómplices de aquel proyecto que buscaba “refundar la patria” saldrán a exhibir falsamente un poder sucio e ilegítimo.
Resta a ala sociedad colombiana respaldar a la justicia es su heroica labor, pues el malestar de no llegar hasta el fondo de este penoso episodio en la historia del país. Mientras tanto, el miope que ocupa el solio de Bolívar, insiste en justificar el paramilitarismo como le resultado de una simple propuesta contrainsurgente.
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