La tibieza conveniente

La humanidad asiste a la agonía de la razón, mientras que resucitan fanatismos, integrismos y radicalismos que evidencian la falta de rumbo.
Parafraseando algún pasaje bíblico, soy de aquellos tibios, de los que vomitará dios cuando llegue el día del juicio final; soy de los infieles que se ven tentados por Shaitan y que descree de todos los preceptos del libro sagrado –se llame biblia, torah, corán o catálogo ikea- cuando riñen con lo pragmático y los principios universales de igualdad; soy de los impuros que arderán por la eternidad recibiendo el castigo en el infierno o malviviendo un karma. Admito con descaro que no tolero la idiotez que generan los fanatismos, al tiempo que evidencian la pereza de quienes los profesan.
Estas letras no serán un tratado de apostasía o un irreverente texto que emana de un desesperado intento por sentirme joven, acudiendo con desesperación al ataque a las instituciones tradicionales. La situación mundial demuestra que los fanatismos son un elemento peligroso que puede estar incubando un extraño fenómeno de cual solamente se pueden esperar trágicos resultados. La humanidad asiste la agonía de la razón, mientras que resucitan fanatismos, integrismos y radicalismos que evidencian la falta de rumbo.
La religión puede ser un aliciente para un grupo social, es un elemento de salud mental pública y una respetable parte de cada persona; pero lo que parece intolerable es que el odio esté fundamentado en la teología de un pueblo elegido y uno rechazado, los puros contra los impíos, los santos contra los pecadores, blancos contra negros.
Las justificaciones para la matanza que se está dando en la Franja de Gaza no se justifican desde ninguna religión sensata, pero usar las neuronas es algo que a lo que los radicales no están acostumbrados. Bien decía Antonio Machado: “es propio de mentes estrechas atacar todo aquello que no les cabe en la mente”. Tal vez por esta razón es que no sean suficientes los muertos que ha dejado la incursión israelí en el territorio palestino, ni que los poco que ha informado la prensa –maniatada, censurada, intimidada- causa indignación humana. El macabro conteo de muertos, las imágenes de niños muertos bajo los escombros, los ataques a las misiones humanitarias de la ONU evidencian lo demencial de esta guerra.
Israel está en todo derecho de defender en su territorio, pero desconocer el Derecho Internacional Humanitario (DIH) que reprueba los ataques preventivos, los ataques a civiles y corta las posibilidades de ayuda a los damnificados, tendrá un efecto devastador en el futuro, pues los odios se harán más profundos en tiempos donde la radicalización musulmana crece debido a las desastrosas campañas norteamericanas en Afganistán e Irak. En la región, Israel es visto como el gran aliado de EU, lo que lo convierte en un objetivo primario dentro del complicado conflicto que lleva casi cinco décadas.
Del lado de Gaza existen unas graves fallas que desencadenaron la actual situación. Si bien el Gobierno local está manejado por el grupo Hamas (elegido democráticamente), éste perdió la oportunidad de dar una batalla política y diplomática, para así crear espacios internacionales y exponer la grave situación a la que los somete Israel mediante el acoso sistemático a sus derechos básicos. Al hacerse los de la vista gorda con los cohetes que lanzaba Hamas, Palestina perdió la oportunidad de mostrar que tras las manifestaciones de ira y rechazo a lo que ellos llaman despectivamente “la entidad sionista”, existe un proyecto político serio que busca la reivindicación de los derechos humanos de los territorios palestinos.
Lo más reprobable son los réditos políticos que tendrá esta guerra en Israel, que tendrá elecciones el próximo mes. El partido de gobierno impulsará la candidata Livni, pero el camino no está allanado para la actual Canciller, pues la incursión se está alargando y desgasta la imagen de Israel en el exterior, lo que va en contravía de sus funciones diplomáticas.
Asumo cada una de las frase e ideas de este escrito con la conciencia de que recibiré críticas de los dos bandos, radicalizados en sus odios. Solamente espero que en medio de la crueldad aparezca la luz de la razón, aquella misma que afloró en Arabia en remotas épocas de Averroes y Avicena, aquél territorio donde salió el álgebra y donde la ciencia afloraba mientras que el oscurantismo anquilosaba la Europa medieval; la misma razón que se sintió acongojada cuando se divulgaron los testimonios de los campos de concentración, y profundamente apenada por la máquina de muerte que se creó para el exterminio de un pueblo, cuyo único delito fue vivir diferente.
La comunidad internacional se pronuncia con vehemencia, Naciones Unidas presta su labor humanitaria, solamente hacen falta las voluntades para encontrar un atisbo de paz ante de que el genocidio se consume.
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2 pensamientos en “La tibieza conveniente

  1. Señor Yair, adjunto este articulo que tenia en mi mente por estos dias, espero lo lea con detenimiento y agudeza como compone sus letras. Debo aclarar que no es mio, pero Maria Isabel Rueda asi digan que es Uribista me parece mas centrada que otros antiuribistas… en fin aqui lo tiene.domingo 11 de enero de 2009¿HABRA PERIODISMO SIN URIBE? Si al fin no hay reelección presidencial, no quiero ni imaginar cuántos colegas y amigos podrían perder sus trabajos por falta de inspiración periodística.Por ejemplo, ¿qué haría Felipe Zuleta con su columna de El Espectador? Depende tanto de Álvaro Uribe que, cada 50 columnas seguidas en las que acusa al Presidente de paramilitar y de corrupto, Felipe tiene la precaución de emprenderla el domingo siguiente contra los amigos y aliados del Presidente, para no volverse cansón. Y eso le da para otras 50 columnas.Igualmente me preocupa mi querido y talentoso amigo Ramiro Bejarano. Si Uribe ya no está en el gobierno, ¿a quién dirigirá sus denuncias sobre los abusos que vienen cometiéndose contra la justicia por cuenta del despotismo presidencial, que está llenando la rama judicial de magistrados uribistas? No. La lectura de El Espectador jamás sería igual si nos llegaran a faltar las agudas adendas dominicales de Ramiro contra el presidente Uribe.Y sigo con Daniel Coronell, en quien me refugio con frecuencia en busca de consejo o, sencillamente, de la generosa amistad que me ha brindado durante tantos años. Temo que en su caso el golpe sea doble. Sin Uribe, Daniel se quedaría sin tema en su popular columna de Semana y perdería inspiración el juicioso periodismo de investigación que hace desde Noticias Uno.¡Y qué tal en las que se vería el pobre de Vladdo si Álvaro Uribe se va del Gobierno! Tamaño trasteo el que le tocaría hacer desde la Casa de Nariño, en cuya fachada, con gran desprendimiento, su actual inquilino le ha permitido venir colgando algunos de sus más exóticos trofeos. Vladdo tendría que descolgar la foto de monseñor Escrivá de Balaguer, la curita, las banderas de Planeta y EL TIEMPO, la antena de RCN, el emblema de la Cruz Roja y de Telesur, la cara de la ‘Gata’, la calavera, el elefante, los angelitos de Tomás y Jerónimo. Pero, lo más difícil, por su truculencia, sería buscarle ubicación a la mano de Iván Ríos.Otro que quedaría envainado laboralmente sería el director de El Nuevo Siglo. Gracias a la forma como lo inspira su antiuribismo, Juan Gabriel Uribe ha logrado que las páginas políticas de su periódico sean las más sustanciosas del país y se hayan convertido en lectura obligada, lo mismo que los editoriales en los que trata tan a fondo el decaimiento moral del país bajo la era Uribe. Confieso que me asusta que, si no hay reelección, la alta calidad editorial de El Nuevo Siglo se venga en picada.Ni para qué hablar de lo que le sucedería al exitosísimo programa radial Hora 20. Lo sintonizo sin falta de lunes a viernes a las siete en punto, picada por la curiosidad de saber quiénes serán los cuatro que esa noche vaciarán a Uribe durante dos horas seguidas. ¿Se imaginan lo aburrido que será Hora 20 el día en el que, sin Uribe, los invitados tengan que dedicarse a alabar al Presidente de turno?Pero, si no hay reelección, la más envainada de todas con la ausencia de Uribe será María Jimena Duzán. Le tocaría desenlaminar su columna de Semana, con la que monotemáticamente insulta al Presidente bajo distinto título. Pero, además, Uribe le ha dado la oportunidad de convertirse en la versión colombiana de las madres de la Plaza de Mayo. Entre semana, como no tiene columna, María Jimena se entretiene agitando en su contra un pañuelo blanco desde la Plaza de Bolívar. No nos engañemos: sin el Presidente, la valiosa vida periodística de María Jimena podría perder todo su sentido. Eso no podemos permitir que suceda.Soy opositora rotunda de una nueva reelección de Álvaro Uribe. Pero ante la perspectiva de que tan valiosos colegas se queden sin trabajo, hasta estaría dispuesta a reconsiderarla.Al fin y al cabo, para eso es la amistad.SE ME OLVIDA. Después de 10 años, las Farc van a devolver a unos secuestrados que se llevaron dizque para cambiar un país que era igualitico al de ahora.Maria Isabel Rueda (www.eltiempo.com)

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  2. Apreciado lector, siempre serán gratos los aportes de los lectores, más si estos son hechos con el amparo de la inquietud y el respeto. Este tipo de espacios son concebidos como lugares para la crítica y el debate de las ideas, sin que esto represente ataques personales o denigrantes. Leí con detenimiento el texto que sugirió y comprobé que hay vida después del actual gobierno. Rueda pone en evidencia el carácter mesiánico de Uribe Vélez y la pobreza del proceso crítico del intelecto de quienes lo reverencian. El extremismo que manifiesta el culto en torno a este líder está tomando matices peligrosos para la una sociedad que se precia de ser democrática, pues se está persiguiendo a los que se atreven a ver las grietas, fallas y contradicciones de quien ocupa la “Casa de Nari”, en especial los periodistas, que son los encargados de revelar a una sociedad hipnotizada entre la precariedad informativa y la mediocridad televisiva. La profesión que elegí no tiene nada grato, al contrario, está plagada de traiciones, intimidaciones, tentaciones, amenazas y mercenarios informativos, entre los que se destaca la columnista en mención, quien tiene flaca memoria al olvidar su inteligente crítica durante el gobierno de Samper.Respecto a la función del periodismo actual, los periodistas mencionados se han caracterizado por sus críticas, incluso antes del 7 de agosto de 2002, pues somos unos convencidos que la historia no comenzó en tal fecha ni que los vicios de la clase dirigente desparecieron y seguirán mientras no se señalen a los responsables. Tan desviado estará el panorama político de esa amorfa masa que los oportunistas llaman “Uribismo”, que la semana anterior renunció una de sus más admirables figuras. Gina Parody demostró que el respeto por las convicciones no tienen precio ni se pueden negociar.Finalmente agradezco su colaboración, recuerde siempre mantener esa actitud crítica, pues es mediante el debate que se construye una sociedad incluyente, democrática, igualitaria y justa.

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