Sin esfuerzo

Tengo serias reservas con las personas cuyos sueños solamente están concentrados en la acumulación de cosas materiales, pues el desarrollo intelectual, personal y espiritual que se diluye con el paso de los años, los hace mediocres, perniciosos y con una superioridad artificial y débil.
Palabras que van y vienen, que desaparecen por la falta de uso, ya sea porque el vértigo de las invenciones tecnológicas que las deja en el pasado o porque han pasado a una prehistoria idiomática. “Casete” se rezagó en medio del grupo de neologismos modernos como “MP3” o “Ipod”, así como “Renacimiento” antecedió al “Barroco” y éste cedió cuando apareció el “modernismo” que se ven tan lejanos en los libros de historia del arte. Palabras como bardo, mita o mosquetón desaparecieron para dar paso a otras que aparecen por designio de las modas (Jean o tenis) o por la ideología dominante (Nazi o Glasnot). “Pragmatismo” hace referencia a una tendencia difusa que lleva a que las personas renuncien a sus propios sueños, a que sus convicciones se rindan ante la voracidad del mundo caníbal que consume hombres libres para obligarlos a encajar en un modelo establecido, aunque éste no sea correcto. Es aceptar el miedo como parte inherente de la existencia humana, distinto del temor que nos obliga a defender la vida propia, sino aquél que sirve de mampara para la pereza.
El antiquísimo instinto de conservación arraigado en los primeros humanos sedentarios y que tuvo su esplendor en la Edad Media, cuando todo aquello que se estaba fuera de las aldeas o del troquel religioso era considerado herético o profano, son las evidencias históricas de ese miedo maléfico. En la actualidad, el miedo es un lucrativo negocio, que abarca desde la venta de candados, complejos sistemas de seguridad hogareños, hasta los ataques preventivos con misiles y portaviones.
Existe un pecado social tan temido como indefinido que, al no tener un límite claro, puede asustar a todo tipo de personas: ser un perdedor. Tan amplia es su maléfico asecho, que muchos huyen presurosos de él sin importar que se usen fatuos escudos como la ostentación y la simulación de una “vida perfecta”, triste realidad que impulsa la hipocresía y la discriminación. Las victorias pírricas que sirven para dopar el miedo latente en cada uno de nosotros, pero que no son útiles al momento de satisfacer la autoestima, por ello se recurre a llenar los hogares con artilugios de última tecnología que pasarán de moda el año próximo. Tengo serias reservas con las personas cuyos sueños solamente están concentrados en la acumulación de cosas materiales, pues el desarrollo intelectual, personal y espiritual que se diluye con el paso de los años, los hace mediocres, perniciosos y con una superioridad artificial y débil.
Es la excusa que siempre se dará uno mismo para evitar enfrentar el fracaso, para tener la cómoda posición de evitar el esfuerzo, quemar neuronas en un proyecto, perder tiempo en analizar, investigar, comprobar, elaborar una estrategia y hacer una pausa para descubrir las fallas y corregirlas. El fracaso es un pesada carga que nadie se atreve a cargar ni a reconocer que se lleva en la espalda.
Actualmente, el hombre espera levantarse un día pletórico de esperanza, con el camino allanado y el éxito garantizado al final del día. Las soluciones fáciles que se venden en libros que no van más allá de un nombre ingenioso y un precio considerable, tienen la capacidad de vender soluciones vacuas a mentes ídem. El proceso, el análisis, la ejecución de un plan y la evaluación son vistos como elementos de un complejo proceso científico o industrial, que nada tienen que ver con la vida de una persona. Unas personas cómodas que evitan pensar y prefieren encontrar las respuestas en un fastidioso géneros llamado “autosuperación”
En la jornada se encuentra de frente con su propia fragilidad, afloran miedos ausentes e inusitados, mientras que el esfuerzo de hace mayor a medida que la meta se hace menos lejana. Al llegar a la meta solamente se piensa en el cansancio, mientras que el dolor, el sacrificio y el esfuerzo se convierten en preciosas experiencias que enaltecen el difícil camino recorrido. El arduo trabajo tranquiliza la mente, la equilibra y brinda la posibilidad de saber que muchas más metras son posibles, que se puede ir más allá de los propios límites y comenzar a soñar.
El miedo es útil si se transforma en valor, sagacidad, inteligencia y seguridad para enfrentar su propio destino con honor y amor.

Sound Track: Comfortably numb by Pink Floyd. http://www.youtube.com/watch?v=0wtiNzci1Wc

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