El Estado padre

Si algo caracteriza la sociedad colombiana tras el absurdo medioevo uribesco de los ocho años anteriores, serían la polarización y agresividad dos particularidades que encabezarían una lista colmada de defectos, irascibilidad, trampas e irracionalidad. Las reacciones ante el reciente fallo de la Corte Constitucional acerca de la declaratoria de exequibilidad (ajustado a la Constitución Política) de las corridas de toros, peleas de gallos y tauromaquia, son claro ejemplo de lo que somos como nación.
En un acto sensato la Corte defendió un acto sangriento, brutal y sádico, en el que las personas se deleitan con el supuesto arte de torturar un animal hasta la muerte. Considerar que el Estado debe determinar lo que es bueno o malo para los ciudadanos es una aberración democrática para aquellos que se proclaman librepensadores. Recordando las palabras de Kant en las que afirma que “Un gobierno basado en el principio de la benevolencia hacia el pueblo, como el gobierno de un padre sobre los hijos, es decir, un gobierno paternalista, en el que los súbditos, como hijos menores de edad que no pueden distinguir lo que les es útil o dañoso, son constreñidos a comportarse tan sólo pasivamente, para esperar que el jefe de Estado juzgue la manera en que ellos deben ser felices, y a esperar que por su bondad él lo quiera, es el peor despotismo que pueda imaginarse”, sólo queda pensar que muchos de nuestros problemas pueden estar fundamentados en la incapacidad de tomar decisiones y asumir responsabilidades como nación.
En un acto de oportunismo y fuera de contexto, muchos pretendieron que Colombia debió seguir los pasos de Cataluña, territorio donde se prohibieron las corridas de toros desde el 2012. Las motivaciones de dicho fallo responden más a una serie de tradicionales disputas políticas con el gobierno central de Madrid –personalmente ese es uno de las más grandes razones de mi simpatía por el Barcelona F.C-, fundamentadas en el rechazo a una serie de determinaciones que darían mayor autonomía a la región.
La lucha por la autonomía catalana tiene un elemento clave que la distingue de los métodos terroristas de la ETA, aunque sé que la mayoría de los vascos repudia dichas acciones, lo que ha obligado a los etarras a reconsiderar su lucha, que se acerca a los cincuenta años y no ha dejado más que muertos y repudio social. Esta semana se conoció un video en el que proponen un diálogo directo con el Gobierno español, aunque Zapatero ha sido prudente porque la historia así lo indica.
La sociedad argumenta el libre desarrollo de la personalidad como un comodín que se ajusta fácilmente a cualquier tendencia, así cualquier pedófilo podría exponer esta idea para comercializar con pornografía infantil, por fortuna los derechos de los niños están sobre muchos intereses oscuros. De esta manera, el ciudadano es libre de elegir drogarse con una dosis personal, ver una película que cuestione el excesivo puritanismo de la vida de Jesús, desfogar sus tensiones con una prostituta o el color de su pelo. El estado nunca debe intervenir en este tipo de decisiones, mi determinar acerca del bien o el mal, de lo contrario el Contrato Social de Rousseau sería inútil.
Sin embargo, me parece débil el argumento de la Corte que esgrime la tradición para no proscribir estas prácticas que algunos, tozudamente, insisten en llamar arte. Si la tradición de la historia colombiana es la violencia –basta con mirar las disputas en cualquier etapa de la vida de la nación-, hecho que también legitimaría la violencia contra las mujeres porque es la tradición de una sociedad machista.
Estoy convencido de que el ciudadano debe asumir las responsabilidades de sus actos, sin que la figura coercitiva del Estado condicione las elecciones que la persona haga para su vida. No puede actuar como un gran padre que controla todos los aspectos de unos pequeños en crecimiento, es hora de crecer como nación y asumir los retos que los tiempos actuales imponen en medio del radicalismo, la violencia, desastres naturales y polarizaciones de tipo ideológico y religioso.

Bonus track: Falleció David Bushnell, disciplinado estudioso de la historia del país, tan colombiano como Jorge Veloza, quien literalmente ha trabajado con ruana y sombrero por la cultura del país y dio un magnífico concierto en el Festival Cultural de Boyacá. Agradezco a Bushnell por la compañía de sus libros y reflexiones en épocas duras de mi vida, tiempos que me sirvieron para confirmar que un libro siempre será un excelente compañero.
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