Archivo | agosto 2013

The fight club, Chuck Palahniuk

Fight ClubFight Club by Chuck Palahniuk
My rating: 5 of 5 stars

“Para nuestra generación, el condón hace las veces de zapato de cristal. Te lo pones cuando conoces a alguien; bailas toda la noche y luego lo tiras. Me refiero al condón, no a la persona.”
Somos seres vivos que pretender vivir las vidas de otros; simples imitadores temerosos de ser auténticos, cuya rebeldía está inspirada en las idioteces de la televisión o la ficción higiénica de quien –cansado o resignado- ceder las funciones su pensamiento a las estructuras clásicas del poder: sociedad, religión o estado. Palahniuk no demuestra cómo la locura puede inspirar hacia el heroísmo o la idiotez con situaciones realmente preocupantes, en los que el rebaño ataca a quien no obedece las reglas de una sociedad que castiga a los inconformes.

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La chispa de la vida (2012), Álex de la Iglesia

Este director español, recordado gratamente por comedias negras como El día de la bestia (1996), La comunidad (2000) o el Crimen ferpecto (2004), se aventura a presentar un drama crítico de la sociedad actual: desesperanzada y mediatizada, que espera con una fe inquebrantable la “oportunidad de oro”.
Se trata de una aproximación al drama de Roberto, un publicista cuya fecha de vencimiento pasó hace muchos meses, quien está acompañado por una esposa (Salma Hayek, quien permanece bella con el paso de los años) que alimenta sus esperanzas mientras plancha sus camisas para la próxima entrevista de trabajo. Tras sufrir un accidente, Roberto comienza a ver su “gran oportunidad” para volver a la industria donde todo se promociona y vende, incluso su propio sufrimiento y dolor, sin importar que esté en juego su vida.
Para el espectador esta historia podría ser una comedia negra montada en un antiguo teatro griego, que progresivamente se va llenando de gente curiosa por conocer a la nueva estrella de la televisión. Sin embargo, refleja ese deseo que tenemos de estar cerca a la fama y el reconocimiento, razón que explica el éxito de las redes sociales incorporadas a los teléfonos inteligentes, en los que todos nos sentimos en el centro del mundo, compartimos nuestros pensamientos y las fotos de nuestros momento más memorables. De cierta manera, facebook, twitter o instagram cumplen con la misión de saciar el insaciable afán de reconocimiento de los ególatras.
Como Narciso, quien se ahogó en un lago tras verse reflejado en el agua, naufragamos en nuestro ego, nos vendemos y buscamos el reconocimiento de la sociedad. Nos vanagloriamos por ser vitrinas andantes, simular ser los modelos de las revistas y actuar como la presentadora de moda o la diva avejentada, quien, desesperada, recurre a la prepotencia, la provocación y el escándalo para tener una vigencia que opacan las nuevas estrellas. En las redes sociales, que actúan como el espejo de Narciso, buscamos personas en quien reflejarnos para vernos a nosotros mismos, opiniones iguales que fortalezcan las ideas propias (gran oportunidad para porfiar) y voces de apoyo que eviten criticar o contrariar.
El montaje que hace el director es un “detrás de cámaras” que critica los medios de comunicación que tienen un interés mercenario en su negocio de entretener (amparados en la falsa premisa “al público hay que darle lo que quiere), a los políticos oportunistas y manipuladores y a la dirigencia, cuya incompetencia concibió una ola de desesperanza, sin trabajo ni oportunidades para pensar en un mañana.

Es una narración vertiginosa que logra incorporar elementos de la comedia y la tragedia en un teatro magníficamente ambientado. Una antigua obra de teatro griega con elementos de la comunicación 2.0.

Crimen ferpecto (2006), Álex de la Iglesia


Alex de la Iglesia –Acción mutante (1992, El día de la bestia (1995), La comunidad (2000)- presenta toda una obra maestra del humor negro en el mejor de los mundos posibles para Rafael, un “buenavida” que tiene muy claro qué es lo que quiere en la vida y a quien no lo detienen las compasiones ni las resignaciones. Sin embargo, la vida se encarga de demostrarle que no todo está perfectamente planificado y que también hay accidentes en los que uno termina por ser una víctima y un cómplice.
Ambientada en un almacén por departamentos, Rafael se desenvuelve por sus pasillos como un verdadero depredador de las ventas, que conoce muy bien los secretos de los clientes y las salidas a situaciones inesperadas, todo en razón a que él es un verdadero depredador comercial. Accidentalmente aparece Lourdes, una mujer que no es concebida en su mundo de perfección, pero que se convierte en su cómplice en momentos atenuantes y definitivos.

Todos nos levantamos con la intensión de llevar nuestras vidas a lo largo de la semana, hasta que llega el fin de mes con su recompensa económica, resignados a gastar como simple placebo existencial. ¿Acaso solo los locos luchan por sus sueños?