Archivo | noviembre 2014

Interstellar (2014)


El ser humano tiene una fascinación natural por la eternidad, extender su existencia más allá de la muerte (clave del mercadeo de las religiones modernas) y desafiarla hasta la locura (basta con ver las tumbas de los faraones egipcios para saber que el ego puede extenderse más allá de la locura).

Christopher Nolan (Memento -2000-, Inception -2010-)presenta un mundo agonizante donde la hambruna se asoma desafiante y vanidosa, pues sabe que llegará el momento de la victoria: la eliminación de la raza humana por hambre o asfixia. Mientras los granjeros ven cómo sus cosechas son arrasadas por una plaga que sólo deja polvo y la certeza de un futuro sombrío, Cooper (Matthew McConaughey) trata de sobrevivir entre las explicaciones lógicas y racionales para los problemas que se le presentan a un granjero normal: viudo, dos hijos y un pasado innecesario para su realidad.

Gracias a sus conocimientos, Cooper es elegido para integrar una misión: hallar otro planeta donde la humanidad tenga una segunda oportunidad. En este momento aparecen las teorías de viajes entre dimensiones, las implicaciones de viajar a la velocidad de la luz (gracias Carl Sagan) y la sensación de fragilidad al depender de robots mientras los humanos duermen (gracias Stanley Kubrick).

Los diálogos científicos son fluidos y forman parte vital del desarrollo de la película, mientras el tiempo que transcurre en la tierra se cierne como un péndulo mortal. Es una producción impecable cuyos giros plantean algo más allá de las configuraciones de tiempo, espacio y gravedad, sino la necesidad de cuidarnos como raza, desapareceremos de la Tierra, pero el planeta sobrevivirá varios millones de millones de años, hasta que desaparezca junto con el sistema solar actual.

Tal vez esa locura de perpetuarnos hasta la eternidad no permita entender que hay un futuro que las próximas generaciones también merecen vivir, aceptar nuestra realidad y comprender que no viviremos por siempre, pues en 100 años seremos un olvido, un pensamiento o un recuerdo vago. Somos una especie más que no merece la perpetuidad: basta con mirar lo que le hacemos diariamente al planeta, pues solo vivimos en la locura del egoísmo.
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