Archivo | noviembre 2015

The fighter (2010)

Pelear no es simplemente lanzar golpes alocadamente con los ojos cerrados, esperando el puñetazo certero que nos dé la victoria final; se trata de luchar con disciplina e inteligencia, sin desperdiciar energía ni tiempo en combates inútiles que sólo nos roban las ganas de vivir constantemente. Al final sólo quedan recuerdos borrosos que nos atan a un pasado cada vez más difuso, el cual se hace difícil de manejar, como tratar de flotar con una piedra amarrada al cuello: sólo iremos hacia el fondo.
Dicky Eklund (Christian Bale) es un boxeador retirado que aún vive de un pasado difuso, cuya adicción al crack lo lleva hasta el fondo, mientras que rebusca migajas de gloria al entrenar a su hermano menor Mick (Mark Wahlberg), quien tiene talento, ganas y disciplina, pero vive aferrado a un grupo familiar tóxico: una madre controladora (casi dictatorial) que sólo piensa en el dinero, pero demasiado aquiescente con los problemas de Dicky. Charlene (Amy Adams) es la oportunidad que encuentra Mick para liberarse y buscar un mejor destino; sin embargo, la familia tiene un fuerte arraigo, por lo que siempre estará presente el conflicto.
A pesar de ser una película de boxeadores (las secuencias de las peleas carecen de realismo y dramaturgia), es la historia de aquellos luchadores que renacen desde el fondo, que se resignan en silencio y aprietan la boca ante un mar de mierda, sin perder la noción de familia y aprecio por todos quienes nos rodean.

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Imitation Game (2014)

Ser normal: amoldarse a las normas, acatar las órdenes y los deseos de la sociedad. Resignación a crear, innovar y ver el mundo con una perspectiva propia. Sentir culpa por seguir los preceptos personales. Perder el miedo a arrodillarse ante las figuras de poder.
Alan Turing fue un genio cuyo pasado era secreto de Estado, quien desarrolló una máquina capaz de descifrar los mensajes del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial, hecho clave que pudo influir notablemente en la ventaja que significaría el triunfo de los aliados. Imitation game (Código enigma, 2014) narra con gran versatilidad visual (paleta cromática y ambientación bien logradas) el afán cotidiano de una Inglaterra sitiada por el terror de los bombardeos y el acoso de los submarinos alemanes.
Benedict Cumberbach interpreta a Turing, quien vive en el mundo de sus propios pensamientos, razón por la que su interacción con el mundo puede generar impresiones de arrogancia, rudeza y falta de modales. Concentrado en el reto que supone descifrar en menos de 18 horas los mensajes de Enigma (máquina de comunicaciones cifradas de los alemanes), la película narra varios sucesos en diversos momentos de la vida de Turing sin generar confusión, pues tiene un manejo de color bien definido, sin saturar ni hacerse monótono.
Sin apelar a efectos especiales sofocantes, sin sobreactuaciones, ritmos vacuos ni estridencias visualos o sonoras, Imitation Game logra contar una bonita historia sobre uno de los impulsores de las ciencias de la computación y la tecnología. Muy agradecido, Alan Turing.