Archivo | diciembre 2015

Scott Weiland, un adiós que llegaría

El afán morboso de esas revistas musicales que andan tras las caídas y errores de los músicos desvirtúa nuevamente la industria musical. La muerte llegó a la cita con Scott, quien tantas veces le había coqueteado alevosamente, desafiándola y viviendo al extremo.



No se trata de un cantante cualquiera, sino uno de los íconos de la época grunge, cuando los jóvenes se cansaron de las estrellitas pop que alternaban entre series y conciertos sin ruborizarse por su voracidad comercial (juro que una vez vi una toalla de New Kids on the Block), por lo que decidieron cantar fuerte, apartarse del sistema e incluso enfrentarlo, como hizo Pearl Jam ante Ticketmaster. Simplemente cantaron y expresaron; de repente eran las nuevas estrellas de un mundo al que no deseaban pertenecer.

Kurt Cobain fue el primero en decir adiós, mientras otros se concentraban en su música sin fijarse en las portadas de Rolling Stone o Metal Hammer, simplemente no se apartaron de su idea original. Scott fue el centro de atención debido a su problema con las drogas, del que iba y venía como un purgatorio en el que trataba de ganar tiempo antes de enfrentar el destino inevitable de todo ser humano.

Al apartarse de los Stone Temple Pilotsse reunió con los renegados del ego de Axl Rose. Junto con los demás músicos de Guns’n Roses conforman Velvet Revolver, una banda con ímpetu y carácter que prometía mucho, pero que no soportó los problemas de Scott. Durante esta etapa hicieron un video que relata el Réquiem de Scott: Falling in pieces.

Se fue una gran voz, un rock star que no falló a su cita con su destino; sin embargo, no deja de doler, razón por la que hice esta nota.

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