El reino de los datos, ¿democracia en peligro?

Yair Leonardo Vera

La privacidad es un derecho fundamental en plena era informática. Usuarios de redes sociales, teléfonos inteligentes, dispositivos móviles y electrodomésticos conectados a internet aún no logran comprender los alcances de este derecho, relacionados con el control de la información de una persona al estar conectada y los datos que intercambia mientras navega.

Empresas como Facebook aseguran que la recolección de datos sirve para optimizar su servicio y beneficiar a sus usuarios; además, afirman que los datos recabados no son usados por terceras personas y que respeta la privacidad del contenido de llamadas y mensajes.

Los datos son el elemento básico en la economía digital. Recolectan información útil sobre el tráfico en tiempo real, que alimentan los mapas de navegación de aplicaciones como Google Maps, Waze o Uber. Muchas estrategias de marketing se valen de los datos para diseñar campañas enfocadas en un grupo específico (promociones y planes de fidelización), mejorar la experiencia del usuario en las tiendas y librar de preocupaciones adicionales a un cliente.

No obstante los beneficios, tampoco hay que ignorar los peligros del mal uso de los datos de millones de personas. El escándalo que involucra a Facebook y Cambridge Analytica, donde la información de más de 50.000 cuentas fue usada para manipular las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, abre un debate sobre los métodos de recolección y el uso de la información recopilada.

Cambridge Analytica
“Usar datos para cambiar el comportamiento de las audiencias”, según aparece en la página web de Cambridge Analytica.

Un cerebro manipulable

Conocer cómo piensa un grupo humano permite anticipar cómo reaccionarán ante un estímulo. Como ratas de laboratorio, Facebook expone las personas a cierto tipo de información para examinar sus reacciones.

El estudio del comportamiento del cerebro frente a la información no es precisamente un invento de Cambridge Analytica ni de Mark Zuckerberg. John Jost, profesor de psicología y política en NYU, ha estudiado la psicología política en más de 12 países con cerca de 22.618 casos. Jost ha encontrado que los liberales tienen un pensamiento más crítico, mientras que las personas conservadoras son menos reflexivas en su pensamiento (especialmente cuando la información coincide con sus propias ideas). La ideología no hace más inteligente a una persona; tan sólo hay diferentes maneras de procesar la información, lo que involucra las fuentes de dónde las personas se informan.

Un análisis de Buzzfeed encontró que las páginas de contenido conservador tienen tres veces mayor tráfico que las liberales al publicar un contenido falso o engañoso en redes sociales. Cabe aclarar que las “fake news” no son una invención exclusiva de los conservadores.

“La ideología no hace más inteligente a una persona; tan sólo hay diferentes maneras de procesar la información”

Las redes sociales están contribuyendo a la polarización, debido a que aíslan a las personas de puntos de vista opuestos, favoreciendo un clima de histeria e hiperreactivo (casi cómplices ocasionales), donde la razón y el conocimiento están ausentes. Tan sólo importa agarrar la ola del tema del día, publicar el video viral, sumarse al linchamiento mediático, repudiar las diferencias y unirse a la turba medieval que disfruta de los juicios de ordalía y la quema de brujas en sus teléfonos inteligentes.

Los cambios en el ecosistema de los canales de comunicación también involucran a los servicios de mensajería instantánea (texto, voz y videollamadas), siembran dudas sobre la vulnerabilidad de las sociedades democráticas modernas y las limitaciones del público para contener y comprender el tsunami informativo en el que naufragan el análisis y la información en contexto.

¿La libertad de expresión necesita un límite?

La filosofía de Reddit (agregador de noticias en el que los contenidos son publicados y promocionados por los usuarios) es promover conversaciones abiertas y honestas – ¿un ágora digital ideal? -, el ecosistema digital apropiado para las mentes que gustan de conspiraciones y el posterior delirio de persecución, en el que el asomo de duda o escepticismo es visto como una señal de complicidad de las “élites que nos dominan en secreto”.

Una de las problemáticas que enfrenta Reddit es la desinformación, la promoción del racismo, la normalización del acoso sexual y la legitimación del acoso digital por parte de aquellos valientes que usan el teclado como cómoda trinchera. Steve Huffmann, fundador y CEO de Reddit, lidera una cruzada para la necesaria desintoxicación de internet. La libertad de expresión admite que cualquier persona exprese sus ideas (así éstas sean mentiras o débiles suposiciones). La responsabilidad del ciudadano responsable está en restarles protagonismo, no alimentar esa necesidad de figurar sin razón, enfrentar el acoso, crear conciencia sobre los delitos en los que se incurre (injuria, calumnia o difamación) y la constante educación de las personas. Una tarea inconmensurable.

Ante la crisis de credibilidad

Formamos parte de una red virtual de la que difícilmente podemos desprendernos. De nada valdría la pena volver al telégrafo o las interminables filas en los bancos si tenemos la tecnología en el bolsillo. Es clave desarrollar un sentido crítico ante las publicaciones en las redes sociales, preguntarse sobre su autenticidad y evitar la tentación de unirse a la horda cuando hay un ambiente cargado de odio.

Regular la información publicada en las redes sociales es otro elemento clave, pues los usuarios también son responsables de los contenidos y las implicaciones de saber qué tipo de información quiere que el mundo conozca de usted (aún cruzo los dedos para que nadie publique aquellas fotos cuando disimulaba el acné con una incipiente barba y actitud hosca). No está mal reconocer la adicción al mundo digital y emprender una desintoxicación digital como un ejercicio crítico sobre cómo interactuamos con el mundo a través de las redes sociales, la información que las empresas recopilan sobre nosotros y cómo propiciamos esta situación.

La regulación aparece en el escenario. Personajes notables como Tim Cook (CEO de Apple) y Virginia Rometty (presidenta de IBM) están a favor del manejo responsable de los datos y el dominio de la información por parte de los usuarios, mientras que Brian Acton (creador de WhatsApp) y Elon Musk (CEO de Tesla) fueron más allá al encabezar una campaña llamada #DeleteFacebook; Tesla y Space X cerraron sus páginas en la red social.

Trino al que Elon Musk respondió con cierto sarcasmo:

Resulta alarmante qué tipo de información pueden recolectar y qué uso se hará de los datos. Un caso que enciende las alarmas es la intención de Facebook para recopilar información médica en varios hospitales de Estados Unidos para apoyar un supuesto proyecto de desarrollo. Otro caso que confirma las sospechas de muchos escépticos es el algoritmo que establece cuándo una persona es más peligrosa al manejar, datos que determinan la tarifa del seguro basados en detalles tan -supuestamente- insignificantes como el orden en las fotos y cómo acuerda una cita (no es lo mismo decir “el domingo en la noche”, que fijar hora y lugar).

Frente a este panorama vale preguntar:

  • ¿Los pacientes saben que los datos de su historial médico serán compartidos?
  • Dado el antecedente de Cambridge Analytica, ¿qué garantía tienen las personas que sus datos no serán usados por compañías interesadas en ahorrarse el dinero de una investigación?
  • ¿Dónde es posible ver los avances de las investigaciones?
Las empresas están en el deber de publicar una política de uso de datos fácil de comprender, pues muchos de los términos y condiciones resultan ser un extensísimo documento colmado de tecnicismos legales y adaptados a cada legislación local, cuya lectura podría tomar casi ocho horas, como lo demuestra este video sobre los Términos y condiciones de Kindle Amazon: 

También es importante abrir el debate sobre la ética en la recolección y el tratamiento de datos, para evitar la satanización de la información que podría ayudar a prevenir accidentes, automatizar tareas y mejorar la calidad de vida de las personas, desafío que involucra a todas las personas (conectadas o no).


La seguridad de los datos comienza por nosotros

Estos tutoriales de la Fundación Karisma muestran cómo mejorar la configuración de seguridad en el perfil de Facebook:

Versión móvil:


Versión escritorio:



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Alivio laboral

yair vera

yair vera

Un verdadero alivio laboral significa la decisión del Tribunal de Cundinamarca sobre la situación de aquellas personas que trabajan en aquella terrible práctica de contratación denominada Prestación de Servicios, una trampa escudada en los resquicios de una ley creada para dinamizar y flexibilizar las plazas -en teoría- temporales.

La iniciativa, liderada por Angélica Lozano, busca que los trabajadores en esta modalidad no tengan obligatoriamente que hacer los pagos asociados a seguridad social para cobrar un mes que han trabajado.

El artículo 135 del Plan de Desarrollo (ley 1753 de 2015) determina que es responsabilidad de las empresas (públicas o privadas) descontar las prestaciones del mes vencido, para evitar retrasos en la contratación y exponer a los contratistas a rebuscar un dinero con el que muchos no cuentan. Este artículo no ha sido reglamentado, excusa de las empresas para no aplicarlo.

La contratación, todo un camello

La ilusión de comenzar a trabajar contrasta con el calvario que enfrenta el contratista: para firmar un contrato o cobrar un mes laborado debe presentar el comprobante de pago de seguridad social (salud, pensión y riesgos laborales). Adicionalmente, debe pasar por el agobiante proceso de completar mensualmente formularios, interminables informes, declaraciones y enfrentar la arrogancia del funcionario empoderado que, en un repentino destello de productividad, decide crear un nuevo trámite o acogerse a los términos legales, entre los cuales nunca estará la eficiencia ni la eliminación de procesos repetitivos mediante la tecnología (alguna vez me rechazaron una cuenta de cobro porque la planilla no tenía el sello del banco, cuando esos pagos se realizan por medios digitales ¡PLOP!).

Las Órdenes de Prestación de Servicios (OPS) terminaron degradando las condiciones laborales y la calidad de vida de los trabajadores, promoviendo un tipo de informalidad laboral escudada en un gazapo legal.

Las Universidades evidencian la precarización laboral de profesores y también de los trabajadores, caso que conozco por experiencia propia. Los profesores de cátedra se denominan jornaleros con posgrado, mientras los centros educativos se preocupan más por cumplir con los requisitos del Ministerio de Educación para lograr la Acreditación Institucional, sin que mejore la calidad ofrecida a los clientes (alumnos que creen en la ilusión del diploma como trampolín social y económico).

Durante cinco años como trabajador de una universidad debía cumplir un horario, a falta de un manual de funciones tenía dos (de modo que cumplía las funciones de dos trabajadores por un sueldo), durante las visitas de pares académicos o personajes del Ministerio de Educación debía soportar el agite en los días previos para disimular la mediocridad institucional (montar un escenario falaz ante la autoridad nacional, lo que significaba mayor carga laboral), atender los llamados de atención sobre trabajar en jeans o tenis, y ver cómo los OPS éramos tratados como trabajadores de segundo nivel, sin vacaciones, cesantías, primas legales, bonos empresariales ni eventos institucionales. Durante ese lustro fui engañado con la promesa que, si cumplía con el horario laboral establecido, sería considerado seriamente para ser incluido en la planta de profesionales de la universidad. Estaba tan domesticado con esa falacia, que no importaba ir hasta Cajicá (donde queda una de las sedes de dicho centro educativo) y gastar cerca de tres horas diarias en desplazamientos.

El empleado quemado

Estas situaciones generan el síndrome el empleado quemado, caracterizado por la desmotivación del trabajador, reflejada en la baja productividad, la alta rotación de trabajadores y la pérdida de talento y conocimiento. Cuando una persona no explota todo su potencial, la culpa recae en la empresa y el ambiente tóxico fundamentado en la incertidumbre y la resistencia al cambio, evidente en la frase “aquí siempre lo hemos hecho así”.

En estas condiciones es difícil desarrollar un proyecto de vida a mediano plazo, pues predominan la inestabilidad y la incertidumbre, especialmente en época de elecciones, cuando su trabajo depende de un político, no de su talento ni responsabilidad, pues este tipo de contrataciones van en contravía de los principios de equidad, transparencia y mérito al seleccionar las personas. Ojalá sea respetada y acatada la decisión del Tribunal de Cundinamarca y que no aparezca algún creativo en las oficinas jurídicas para burlar la ley e irrespetar los derechos de los trabajadores.

2015: nuevo inicio

Evitar los lugares comunes, formatos desgastados por la tradición y frases que han perdido su calidez de tanto usarlas, son los retos al escribir en esta época de fin de año. Prescindo elaborar una lista de buenos deseos sin sonar como un motivador, ni hacer reflexiones vacuas, repetidas en estos días de asueto que pasan despacio, cuando la mente busca ese espacio cómodo y condescendiente en el que todos los errores son justificados (con bastante cinismo) y las buenas intenciones se reciclan cada 12 meses.

Hace tres años que no escribía esta nota, la cual se había hecho tradicional para algunos de mis lectores, quienes reclamaban mi olvido e ingratitud. Aclaro que estaba viajando y no podía concentrarme para escribir adecuadamente. De cierto modo, estas líneas están pensadas en ustedes, personas que conocen mi pensamiento y sonrisa, quienes saben interpretar una mirada o un silencio, toda una proeza en estos tiempos de teléfonos inteligentes e ideas inspiradas en topic trendings.

Lejos de la euforia de las fiestas y esa voracidad del ego manifestada en la compulsiva acción de alardear en las redes sociales, mostrarnos alegres per se no es más que una enfermedad que me aterra, pues contrasta con la crueldad de un mundo violento y deshumanizado. Lo real es tener miedo, estar a la defensiva y mirar para otro lado mientras que los problemas ocurren.

La felicidad llega al tener gratas noticias de cada uno de ustedes, verlos llenos de valor al enfrentar la realidad, apretar los dientes, mantener la respiración y afrontar la cotidianidad sin perder las razones para sonreír, hallar momentos de felicidad y darse cuenta de que vale la pena luchar por lo que uno quiere lograr. No hay lugar para la envidia cuando aprecio a las personas; a pesar de las distancias o la brevedad del tiempo, saberlos alegres, fuertes y perseverantes me llena de orgullo.

Sólo me queda agradecer por su presencia, sus palabras e incluso por los “me gusta”. Sin importar el tiempo, será grato verlos, escucharlos, recordar lo vivido y sonreír un rato, sentirlos vitales me anima, pues sé que no estamos solos.

Mis propósitos para el 2015 serán algo extraños: evitar tomarme fotos mientras entreno (literalmente las fotos quedan corridas), disfrutar un café sin subirlo a Instagram, trinar ni indignación y sentirme superior por cualquier acto que cualquier persona hacía antes de que los teléfonos inteligentes abrieran esa rendija por la que reclamamos nuestro derecho a la fama. Un brindis por su salud y la de sus familias; prosperidad, manifestada en ser felices con lo que tenemos; sabiduría para sortear las dificultades y retos; y que la vida vuelva a cruzar nuestros destinos (realmente estamos a una llamada de distancia).

Django unchained (2012)

Cualquier simpatizante de la filmografía de Quentin Tarantino tiene una idea clara sobre sus películas: la venganza -en cualquier escenario o época histórica- como generador de historia en el que el número de muertos se puede perder con facilidad. Además, Tarantino gusta de hacer homenajes a grande hitos del cine de la década de los setenta; así lo hizo con Kill Bill, cuando colmó los ojos de los espectadores de cientos de referencias a las películas de artes marciales de aquellos países orientales.

En Django hace un sentido homenaje a los “spagetti western”, en el que incursiona el mismísimo Franco Nero, conocido en Colombia por sus travesuras amorosas durante la filmación de Crónica de una muerte anunciada, pero más famoso aún por encarnar un vaquero renegado en los setenta, llamado Django. Otra referencia evidente es la inspiración de Enio Morricone en el tema principal de la película.

No es una película fácil de digerir para personas suceptibles a la sangre o la crueldad campante en los estados esclavistas del sur de Estados Unidos. Tarantino recurre a sus “técnicas tradicionales” donde la violencia llega a límites cómicos, con movimientos de cámaras inesperados, muertos a granel y diálogos sesudos, que al final sirven para entretener al espectador durante las casi tres horas (2 horas y 46 minutos) que dura la película.

A pesar de sentarme con cierta prevención sobre la reiteración de Tarantino (como tristemente le ha pasado a Guy Ritchie), es claro que este director siempre sorprende con puesta en escena frescas, en contextos históricos claros y con personajes bien interpretados.

Nota final: evite llevar sus hijos pequeños a ver esta película.

El túnel, Ernesto Sábato

¿Qué hacer cuando el mundo nos parece trivial? Algunos escriben en blog, otros sueñan con vivir en Londres o Nueva York y unos se refugian en el cine o los libros para escapar de la vacuidad de las demás personas. Sin embargo, al salir el sol hay que afrontar la realidad, tomar un bus y socializar con los compañeros de trabajo. La lección  de Ernesto Sábato es clara, los demás son el antídoto para esos circunloquios que nos llenan de desconfianza hasta atravesar el portal de la paranoia.
El túnel es una obra sicológica en la que un pintor se obsesiona con una mujer que rompe con ese mundo que él ha construido, en donde las sombras y el desprecio predominan sobre cualquier asomo de alegría.  


El túnelEl túnel by Ernesto Sábato
My rating: 5 of 5 stars

¿Qué hacer cuando el mundo nos parece trivial? Algunos escriben en blog, otros sueñan con vivir en Londres o Nueva York y unos se refugian en el cine o los libros para escapar de la vacuidad de las demás personas. Sin embargo, al salir el sol hay que afrontar la realidad, tomar un bus y socializar con los compañeros de trabajo. La lección de Ernesto Sábato es clara, los demás son el antídoto para esos circunloquios que nos llenan de desconfianza hasta atravesar el portal de la paranoia.
El túnel es una obra sicológica en la que un pintor se obsesiona con una mujer que rompe con ese mundo que él ha construido, en donde las sombras y el desprecio predominan sobre cualquier asomo de alegría.

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"McLove"

A una semana de la celebración del día de San Valentín es inevitable analizar la manera como se han mercantilizado las fiestas, en especial esta, que no está ligada a ninguna conmemoración religiosa o histórica, lo que deja en evidencia las motivaciones comerciales, mientras que para algunos románticos el amor es una fiesta que se debe celebrar en cada instante.
El afán por demostrar el amor a una persona está cimentado en cómo queremos que los demás perciban nuestra felicidad, tal vez porque en los tiempos actuales el amor es una especie de Santo Grial, un mito que promete la felicidad inmediata y perenne –aunque confieso que en los momentos románticos fácilmente uno se siente eterno-. No en vano abundan canciones, películas y libros que giran en torno a los sentimientos que mueven el músculo cardiaco como carabela frente a algún huracán en el Caribe.
Muchos memorizamos con devoción los versos de Mario Benedetti durante la juventud e inevitablemente existe alguna canción que evoca tiempos felices junto a la persona amada; luego, un puñetazo de Tyson: desamor, despecho, tratar de sobrevivir con ese hueco en el pecho que duele en cada suspiro, contener ese nudo en la garganta que deja un rastro de amargura en la boca y hacer todo lo posible para llegar al final del día.
Las relaciones actuales solo evidencian el modo de vida actual: desechables, rápidas e intensas, como aquellas canciones que sonaron hasta el fastidio y luego, con el paso del tiempo, uno se percata de lo malas y repetitivas que pueden llegar a ser. Todos nos relacionamos, pero pocos son los que se comprometen, con el riesgo de ser tachados de “intensos” por tratar de ir más allá de estar vivo, para atreverse a vivir.
Las relaciones ligeras que propone el mundo actual se nos presentan como la garantía de placer si remordimientos ni sufrimiento, pues nadie gusta de sufrir con frecuencia. Se trata de sacar el mejor provecho en el menor tiempo posible, una especie de franquicia de McDonalds sentimental, donde cada quien sabe qué es lo que quiere, en donde las comidas rápidas inspiran el “amor rápido”. Al final, cuando asoma algún inconveniente, resulta mejor alejarse. A pesar de tener a alguien al lado, si no se siente el apoyo o la compañía de esa persona, aparece la peor de las soledades: cuando me siento solo a pesar de estar acompañado.
Los amores son desechables, de nada vale pensar en la otra persona, pues el egoísmo en el sentimiento común en este tipo de relaciones, en las que no es posible construir, escuchar, confrontar y atreverse a construir una relación con paciencia y sapiencia. Se trata de comprender que hay un compañero en el camino, alguien que abre sus sentimientos a pesar de que persiste el miedo a resultar herido en cualquier momento, pues es una alerta permanente que nos aleja del sufrimiento. Las relaciones actuales deben ser breves, agradables y fáciles
Tanto miedo y precaución hacia la otra persona solo evidencia las propias inseguridades, pues el amor es un sentimiento que no se debe mendigar, sino que debe crecer dentro de cada uno. 

El grillete blanco

La cotidianidad otorga al ser humano la somera sensación de tener el poder sobre su existencia. Sentir que se tiene el poder sobre el tiempo y las acciones futuras, permite hacer planes y soñar con las cosas que pueden pasar en un mañana. Sin embargo, frente a los repentinos giros de la existencia, condicionados a la fortuna, el hombre enfrenta miles de problemas que se erigen como un reto que permite reconocer sus fortalezas, miedos y capacidades.
En los momentos de crisis estamos más cercanos a la fragilidad, aquel elemento que ignoramos con una insolente facilidad. Al sentir el asecho de la vulnerabilidad imanente, enfrentamos los aspectos claves de nuestras debilidades, no como los errores y resabios que forman parte del carácter de cualquier persona, sino aquella condición que nos aleja de la inmortalidad creada por el vértigo de lo baladí que imponen la cotidianidad y la incesante ráfaga informativa.
En una típica mañana bogotana de sábado –gris, fría y con asomos de llovizna-, tras el ascenso al cerro de Monserrate, al bajar resbalé por un peldaño y caí: luxofractura del tobillo izquierdo, donde se rompió el peroné. En este momento, aún trato de comprender qué pasó, qué pude hacer para evitar que este suceso ocurriera y tras estas preguntas una serie de autorecriminaciones, sin olvidar culpar a los políticos de turno y demás excusas relacionadas con la injusticia y el Estado ineficiente. Aunque debo apuntar que la abulia de los miembros de la Policía Nacional frente a mi caso es una afrenta a un ciudadano que paga impuestos.

Así lucía mi tobillo izquierdo tras el accidente.

El primer miedo que enfrenta un colombiano ante esta situación es pasar por los trámites de salud. En honor a la verdad, reconozco que Sanitas EPS se ha comportado con eficiencia, respeto y consideración en todo momento. He encontrado un grupo humano altamente profesional, con un claro concepto de servicio y compromiso con aquellas personas cuya salud se ve afectada.
Una vez hecha la valoración, con el yeso puesto y  una incapacidad de 30 días, comienzan las reflexiones. Adaptar un sitio de trabajo, cumplir con los compromisos adquiridos… en fin, se trata de hallar la manera de sobreponerse a los límites de mi movilidad, aceptar la ayuda de mi madre para la comida, tender la cama y que mi cuerpo reconozca que no puede tener el habitual ritmo de actividad, que incluye tender la cama, bañarme rápido para ahorrar agua, correr, ir al gimnasio, caminar, montar bicicleta o ir al cine. Todas mis actividades se ven limitadas por el yeso en mi pierna izquierda –aquél grillete blanco-.

Así amaneció en día siguiente
Tras la cirugía de osteosíntesis, siguen 30 días de recuperación.
Han sido cancelados varios eventos que tenía programados: carrera nike, fiestas de disfraces o la carrera Unicef. Hace poco, la mujer que me atrae mucho me invitó a un seminario musical, invitación que rechacé con tristeza, pues mis limitaciones de movilidad son un problema grave en una ciudad con semejantes problemas de tráfico, debido a que repentinamente se origina un trancón con la simple pinchada de un carro.
Una de las cosas que más lamento es no poder mantener el contacto con la mujer que mencioné anteriormente. Aunque pareciera contradictorio en la actual época de las comunicaciones, admito que me gusta verla, olerla, saber cómo está vestida, comprender la manera como enlaza sus palabras con los tonos y los movimientos de sus manos, ver sus gestos –en especial su sonrisa- y todos aquellos detalles en solo pueden ser percibidos por los sentidos de forma simultánea. Se trata de una sinestesia de la que ella es eje de una serie de sentimientos que me reconfortan, en la que no soporto tener una charla por el chat o vía skype, pues necesito sentirla.
Tras la cirugía que busca recomponer la fractura (osteosíntesis en el idioma de los ortopedistas y traumatólogos), inicia una lenta recuperación de 30 días –algo que no le va a gustar mucho a mi jefe-. Hasta el momento ha sido un tiempo para reencontrarme con la lectura y la escritura, evitar ver televisión y volver a escribir. El tiempo libre me ha permitido planificar un viaje el otro año, determinar algunas prioridades inmediatas que mejoren mi calidad de vida.
No es fácil admitir que una piedra húmeda evidenció mi carácter mortal, que me mostró la fragilidad que mi ego ignora con soberbia. Es difícil enfrentar un nuevo rol cuando tenía aprendido todo el libreto, reconocer mi cuerpo con ese pesado lastre que me recuerda que al final, todos moriremos y pocos serán héroes. Pocos aceptan el dolor y la angustia del heroísmo sin que ese sacrificio al menos esté asociado al reconocimiento o admiración de los demás mortales.